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  • Trahn: Una del pasado / 8 octubre 2002

    Se ha corrido la voz, parece, y ya hay un nutrido público aguardando las actualizaciones del diario. Tentaciones me han dado de transcribir íntegramente uno de los relatos que figuran en la revista que me compré hace dos semanas. El relato se llamaba “¿Me casé con mi hermano? Sólo nuestra mamá lo sabía a ciencia cierta“. No recuerdo el nombre de la revista, pero creo que me suscribiré y les mantendré informados de los últimos y novedosos productos para agrandar el busto (sin dolor! sin cirugía!), o de la curación con piedras de colores.
    En fin. Por ahora, confórmense con una visita al oscuro pasado de Quien Suscribe. Hoy: “Mi primera pelea“. Mañana bingo.

    Yo iba a un colegio de monjas, unos seres harto insólitos que soltaban una risita tapándose la boca cuando les preguntábamos: “¿las monjas pueden llevar bañador?” o “¿las monjas pueden conducir tractores?“. Además de eso, nos daban plastilina, cartulinas, plastidecores, pelotas y alguna colleja de vez en cuando. También había un montón de niñas con uniforme príncipe de Gales, que es una cosa que uno aprende a apreciar con los años, a base de poner “school girls” en cualquier buscador que lo valga.
    Bueno, allí estaba yo, practicando primitivas técnicas de bondage con la comba y una compañera harto pasiva, cuando entró Sor Rosa, dio palmas y dijo: “Niñas, su compañera Elena no vendrá hoy a clase“. Como cuando alguien dice “no mires ahora, pero está mi ex detrás de ti“, todas buscamos con la mirada el hueco que había dejado Elena, una niña desnutrida, ojerosa y con aspecto de conocer ocho maneras de matar a un tío con un periódico enrollado. Me caía bien, Elena. Sor Rosa volvió a dar palmas y dijo: “No vendrá porque ha habido un incendio muy grave en la pescadería de sus padres“. Todas contuvimos la respiración (menos la pasiva compañera del bondage, que llevaba un buen rato intentando recuperarla), y entonces oí a mi lado la voz de Alejandra Llanos García: “Mejor, así ya no olerá a pescado“. Hoy hubiera contestado algo sutil, tal que: “eso no es por la pescadería de sus padres, es porque tu madre se lo lava poco últimamente“, pero de aquella tenía yo los reflejos más lentos, así que cerré el puño y se lo planté en la boca con todas mis fuerzas. Alejandra hizo “ug” y se puso a sangrar cual miembro de la CONCAPA en una convención de Sodomitas Creativos.
    Yo me miré el puño como quien contempla una ojiva nuclear, Sor Rosa me cogió de una oreja, la compañera pasiva del bondage se puso a llorar, y la clase en pleno se acercó a consolar a Alejandra. No recuerdo el resto del día, pero creo que la del bondage, cuando se cercioró de que no era la siguiente en el reparto de hostias, contó lo ocurrido a Sor Rosa y eso me libró de la inevitable llamada a casa. Alejandra perdió un par de dientes de leche y el aprecio de Sor Rosa (que le dijo: “qué poca caridad cristiana“, con un par). Elena volvió al día siguiente, confirmó el incendio, recibió informes de lo ocurrido y me dio las gracias. Yo estuve un par de días intentando repetir la hazaña con mi hermana. Desistí a la segunda paliza: mi hermana, año y medio mayor que yo, podía patearle el culo al primo cachas de Hulk Hogan y ni siquiera habría empezado a sudar. Habrían de pasar más o menos seis años para que Quien Suscribe volviera a pegarse con alguien del cole.

    Lo que ocurrió después:
    -Sor Rosa sigue dando clases en el mismo colegio de monjas. No existen pruebas tangibles de que alguna vez se pusiera un bañador o condujera un tractor.
    -Elena abandonó el colegio en 4º de EGB. Siguió siendo desnutrida, ojerosa y más macarra que hacerse chinos en un cajero automático (de hecho, se los haría con el tiempo). A menudo la encontraba en la sala de máquinas (los juegos recreativos, para entendernos) de enfrente de mi casa, flanqueada por un montón de hermanitos pequeños, más macarras que ella si cabe. Todos me saludaban y le hacían bonus y vidas a mi partida. Ellos me pedían cigarros y decían: “no se lo digas a mi hermana“. Me los encontré una noche de Carnaval cuando venían de dar un palo en un kiosko. Me saludaron, me dieron dos cartones de tabaco, una caja de chupachups y tres revistas porno, y nunca volví a verlos. Esa noche me acompañaba un completo desconocido disfrazado de monje, que tragó saliva al verlos acercarse, pero que aceptó un cartón de tabaco y escuchó con envidiable sangre fría declaraciones tal que: “tío, ya puedes cuidarla” o “no te pases con la colegui ni un pelo, eh?“. Tampoco volví a verlo nunca después de esa noche.
    -Alejandra Llanos también abandonó el colegio allá por 2º o 3º de EGB. El año pasado la encontré tomando café en un antro de marujas y me acerqué a saludar (lo reconozco, sólo por comprobar si le quedaban huellas del puñetazo). Contra lo que esperaba, no sólo saludó sino que me contó su vida. Estudió Medicina, hizo el MIR y está trabajando en la planta de Oncología Infantil del hospital central. Aquí es donde yo quedo peor que la Malvada Bruja del Este, pero ¿qué esperaban? ¿Que la buena de Alejandra -que, dicho sea de paso, tenía toda la razón en cuanto a lo del olor a pescado de Elena- estuviese afiliada a CEDADE? Naaaah.
    -La compañera pasiva del bondage (no recuerdo tu nombre, pero si estás ahí, llámame al móvil) repitió curso y le perdí la pista. Quizás lo de repetir (2º de EGB, ahí es nada) tuvo algo que ver con el oxígeno que le faltó por mi culpa. Quizás no.
    Eso es todo.
    Executive producer: Aaron Spelling. Based upon a true story.
    El próximo día, una del presente, para compensar.
    Tengan cuidado ahí fuera, y antes de tener un hijo con cáncer y llevarlo al hospital, pasen revista a la gente a la que apalizaron en el parvulario.
    Trahn.

    3 Comments

    1. Marta María
      Escrito el día 12 junio 2007 a las 1:57 pm | Permalink

      Ese colegio del que hablas ¿es el San Vicente de Paul de Gijón?

    2. Escrito el día 13 junio 2007 a las 8:47 am | Permalink

      Ehm… ¡podría ser, podría ser!

      (¿Es una pregunta con truco?)

      Tenga cuidado ahí fuera, donde Sor Aurelia anima al equipo de baloncesto.

    3. crispuli
      Escrito el día 1 junio 2008 a las 7:13 pm | Permalink

      No es por nada pero el San Vicente de Paul, va de azul marino y granate, Sor aurelia ya murio, y Sor Rosa, era una monja demasiado buena.

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