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  • Trahn: Una encuesta / 29 octubre 2002

    Amigos y desconocidos, buenos días.

    Estaba yo tomando mi desayuno existencialista (café, cigarrillos y el Times Picayune), cuando llamaron al teléfono. Era Caroline, mi agente. “¿Se puede saber qué estás haciendo?“- gritó en cuanto oyó mi voz. “Desayunar, Carol -contesté yo- así que no me chilles, que son las nueve de la mañana“. “Voy para allá- dijo Caroline- No te muevas ni toques el diario!“. Colgó, y yo me volví al Times Picayune, donde una atractiva oferta de gafas de visión nocturna me lanzaba guiños incitantes.
    Al rato (cuando ya había encargado no sólo las gafas sino también una minicámara perfectamente camuflada dentro de una cámara normal), llegó Caroline. Caroline es rubia, se viste de ese color lavanda à la Ana Botella y usa perfume de heliotropo. A pesar de eso, es una buena agente y una buena amiga. “Carol, cariño- saludé abriéndole la puerta- ¿qué pasa? ¿se ha muerto Ladi Di?“. “Tu diario- contestó mientras sacaba un fajo de papeles de su sobria carpeta negra- eso es lo que pasa“.
    Fui a la cocina y puse dos tazas de café. Carol se sentó y colocó los papeles en la mesa. “Vamos a ver, Trahn- dijo con ese tono de yo-me-hospedo-en-el-Plaza, que emplea siempre que tiene que decirme algo que no me va a gustar- ¿se puede saber qué demonios estás haciendo?“. Yo intenté levantar una ceja, sin mucho éxito. “Mira las estadísticas“- exclamó empujando hacia mí unos cuantos papeles impresos- “Tu popularidad ha caído en picado. Vas ocho puntos por debajo del diario de selmalover. Seis puntos por debajo del de raestaenlaaldea. Hasta una tal flowerchristina te supera esta semana!“. Miré los papeles. Era cierto.
    Carol bufó y encendió un cigarrillo. “Vaya, Carol“- dije yo, porque no se me ocurría nada mejor que decir. “Mira, Trahn, vamos a dejar las cosas claras“- Carol se examinó las uñas, pintadas de un tono Ciruela Furiosa que haría las delicias de RuPaul- “los cuadros raritos no tienen demasiada aceptación. ¿Y a qué viene insertar fragmentos de autores franceses? Eso no es lo que queremos. No es lo que vende“.
    Intenté justificarme: “Mira, ya sé que el cuadro es un poco excesivo, pero el mes pasado me hablaste de incluir fotografías, para darle al diario un tono personal y…“. Carol me cortó: “Fotografías, Trahn, fotografías personales, por dios! ¿A quién le interesa un cuadro del demonio? ¿Qué te digo siempre?“. “Que esto no es el diario de una gótica, que nada de Klimt, nada de Dalí, nada de Giger, nada de Escher…“-recité suspirando. “Y tienes razón, Carol, pero…“. “Sin peros“- sentenció golpeando la mesa. “Estadística, Trahn, estadística. La gente quiere leer tu vida. Pasé por alto esas tres necrológicas que incluíste la semana pasada, pero el fragmento de Tournier, y te lo digo como amiga, te perjudica“.
    Yo no dije nada. Tenía razón. Los datos no mentían. Delville y Tournier me habían hecho bajar en la lista. Flowerchristina me sacaba dos puntos de ventaja. Las gafas de visión nocturna tardarían por lo menos un mes en llegar. Mis vecinos eran feos, mi salón necesitaba una mano de pintura, mi carnet de la biblioteca había caducado, la nueva temporada de los Simpson era basura autocomplaciente, uno no puede bañarse dos veces en el mismo río. Todo decae, todo degenera, Tom Hanks es un tío patético, lejísimos de aquel chaval de Esta casa es una ruina.
    Bajé la cabeza y le di un cenicero a Carol, antes de que me apagase el cigarrillo en un brazo. “Bien“, dijo entonces, “no todo está perdido. Puedes recuperar tu puesto en dos semanas, si te esfuerzas un poco más“.
    Levanté la cabeza. “¿Qué sugieres?“, le dije humildemente. “Bueno, has defraudado a los lectores, así que creo que ellos deberían tener la última palabra en este asunto“. Tomó un sorbo de café y concluyó: “Sugiero una encuesta“.
    Hablamos durante un rato sobre el tema. Luego recogió sus papeles y se fue. Yo la acompañé a la puerta y le dije: “Me encanta el peinado que intentas hacerte, Carol“, en un vano intento por recuperar mi autoestima pateando un poco la suya. Pero Caroline es inmune a mis sarcasmos, por eso es mi agente, y respondió ya en el rellano: “Haz esa encuesta y nada más, que no están las cosas para bromas“. Volvía a tener razón.
    Así que, amigos y desconocidos, aquí tienen las opciones. Sugeriré unas cuantas historias para próximas actualizaciones. Ustedes pueden votar por orden de preferencia en la sección de comentarios. Pueden incluso sugerir los temas que desean leer. Pero les rogaría que, en principio, se atuvieran a los que se ofrecen. Gracias por su colaboración.

    Posibles historias:

    • Mi segunda pelea en el colegio: de cómo sobreviví a un encuentro con una mujer que ahora es teniente del ejército y se mete calcetines en las bragas para simular que pertenece al sexo opuesto.
    • Crisis en el sex-shop: de cómo y por qué acabé quitándome la ropa en el mostrador de un sex-shop, ante los ojos atónitos del empleado y un par de ociosos pajilleros que andaban por allí.
    • Ha nacido una estrella: de mi accidentado debut en el teatro, que es la causa (entre otras) de que yo esté hoy aquí, actualizando este diario, en lugar de tener una brillante carrera en Broadway.
    • Nacida presa: de cómo y por qué acabé en un sórdido internado castellano.
    • Nacida presa II: de cómo salí del primer internado y acabé en otro, menos sórdido pero igualmente interesante.
    • Seres extraños y gente que los adora: de mi breve pero intensa experiencia idolatrando a un punki bastante demacrado, adorador de Los Ramones y Los Romeos por igual, que conocí en mi adolescencia.

    Agradeceré sus votos. Les informo de la posibilidad de votar de forma anónima, para evitar quedar marcados como “ese depravado que quería oír las sucias historias de los internados“.
    Tengan cuidado ahí fuera.
    Trahn.

    Un comentario

    1. Guenhwyvar
      Escrito el día 11 enero 2007 a las 12:24 pm | Permalink

      Cómo es posible q alguien se despelote en el mostrador de un sex shop, espero q después del striptease te dejaran llevar varios articulos gratuitamente. Espero q publiques esa historia creo que será divertida

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