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  • QTR (Que Trabaje Rita)

    Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.

    Ganas me dan, Amigos, de copiarles íntegro el Elogio de la ociosidad, del caballero Bertrand Russell, que mi primo, el DJ Constante, me envió hace unos días. No lo haré, pero sí que voy a copiar los primeros párrafos, la introducción al elogio. Léanlo cómodamente recostados y con las manitas sobre la barriga. O, mejor aún, consigan que otra persona se lo lea. Esfuerzos, los justos.

    ***

    Como casi toda mi generación, fui educado en el espíritu del refrán “La ociosidad es la madre de todos los vicios”. Niño profundamente virtuoso, creí todo cuanto me dijeron, y adquirí una conciencia que me ha hecho trabajar intensamente hasta el momento actual. Pero, aunque mi conciencia haya controlado mis actos, mis opiniones han experimentado una revolución. Creo que se ha trabajado demasiado en el mundo, que la creencia de que el trabajo es una virtud ha causado enormes daños y que lo que hay que predicar en los países industriales modernos es algo completamente distinto de lo que siempre se ha predicado.

    Todo el mundo conoce la historia del viajero que vio en Nápoles doce mendigos tumbados al sol (era antes de la época de Mussolini) y ofreció una lira al más perezoso de todos. Once de ellos se levantaron de un salto para reclamarla, así que se la dio al duodécimo. Aquel viajero hacía lo correcto. Pero en los países que no disfrutan del sol mediterráneo, la ociosidad es más difícil y para promoverla se requeriría una gran propaganda. Espero que, después de leer las páginas que siguen, los dirigentes de la Asociación Cristiana de jóvenes emprendan una campaña para inducir a los jóvenes a no hacer nada.

    Si es así, no habré vivido en vano

    ***

    Vamos, que estoy en el paro desde el miércoles pasado. La serie, como algunos ya sabrán, se pegó una hostia de dimensiones aterradoras y dejaron de emitirla después del segundo capítulo. Si alguien se quedó con las ganas de ver más, que no se apure: parece que la cadena tiene intención de seguir emitiéndola en algún momento. A lo mejor, en la segunda quincena de mayo. Les informaré en cuanto sepa algo más seguro. Muchas gracias, en todo caso, a los que la vieron, ya fuera por solidaridad, por curiosidad o por puro gusto de verla. Ustedes, ya lo saben, son formidables.

    Y en cuanto a mí, pues aquí me tienen, de vacaciones. Pasado el primer momento de pánico, el momento de correr por la habitación como un pollo decapitado, gritando: “¡No tengo trabajo! ¡No tengo trabajo!”, no me quedó otra que relajarme y asumir la situación. No tengo trabajo, pero es posible que vuelva a tenerlo. No tengo trabajo, pero ésa no es razón para subirse por las paredes y tirarse por los suelos. No tengo trabajo, pero todavía tengo dinero para pagar el yogur y el alquiler, y hasta algún libro de segunda mano. No tengo trabajo, pero tengo ocio. Yupi. Yiiiiihu.

    En paro
    Total, que hasta que me encuentre haciendo cola entre estos señores sin dinero pero con sombrero, tengo largas horas por delante para leer todo lo que tenía pendiente, que ya iba siendo demasiado. No por ello abandono la búsqueda de curro, naturalmente. Mucho ocio conlleva mucha responsabilidad. Si no usas bien tu ocio, se volverá contra ti y te devorará. Etcétera, etcétera, etcétera. Así que si alguno de ustedes, Amigos, necesita una guionista para, yo qué sé, un bautizo, un gazpacho o una película, ya saben dónde me tienen.

    Mientras tanto, échenle un vistazo a esto. Está extraído de un libro que me prestó un compañero: Las 36 situaciones dramáticas. Les pongo en antecedentes antes de copiar el extracto. Goethe, a quien todo el mundo conoce, dice que, según el universalmente desconocido autor Carlo Gozzi, sólo existen treinta y seis situaciones dramáticas. Sólo ésas y ni una más. A alguno le parecerán muchas, a otro pocas, pero ¿por qué treinta y seis? ¿Cuáles son esas situaciones dramáticas? Como Gozzi afirmó eso, pero no se molestó en enumerarlas, Goethe se dejó los cuernos buscándolas. Schiller, lo mismo. Y el autor de este libro, un tal Georges Polti, dice haberlas encontrado todas. Y lo dice de esta manera:
    ***

    … En fin, -para abreviar-, yo encontré las treinta y seis situaciones, tal como las debió poseer Gozzi, y tal como se verán más adelante; porque existían como él había indicado, treinta y seis categorías que yo debí crear para repartir adecuadamente las innumerables obras melpomenienses. Sin embargo, este número no tiene nada de cabalístico ni de místico, me apresuro a decirlo; se podría si acaso elegir uno ligeramente más o menos elevado; pero yo considero ese como el más verosímil. [...]

    Ahora bien, a este hecho de declarar que no hay más que treinta y seis situaciones dramáticas, va a unirse un corolario singular, a saber: que no hay, en la vida, más que treinta y seis emociones. Así pues, treinta y seis emociones como máximo, he ahí el sabor de la existencia; he ahí lo que va y viene sin descanso, aquello de lo que se llena la historia como la mar de las mareas, y lo que es su sustancia, ya que es la sustancia de la humanidad, en las tinieblas de las selvas africanas como en la calle Unter den Linden o bajo las luces eléctricas del Bulevar, y lo será, sin duda, en las más infinitas distancias del futuro; puesto que, con estas treinta y seis emociones, -ni una más- adornamos, ¡no! comprendemos lo que nos es extraño, hasta la vida vegetal y el mecanismo cósmico, y puesto que desde ellas son y serán construidas para siempre nuestras teogonías y metafísicas, todos nuestros queridos “¡más allá!”, treinta y seis situaciones, treinta y seis emociones, ni una más.

    ***

    Parece que está como unas maracas, ¿verdad? Bueno, igual sí. Pero a mí me pica la intriga, así que estoy leyendo las treinta y seis situaciones y, de momento, parecen correctas. A veces uno piensa: “eh, pero aquí también podría pasar esto”, y se da cuenta de que está pensando en subcategorías, por así llamarlas, de esas situaciones. El libro lo escribe, como decíamos, Georges Polti. Lo traduce Esteban Carrión, lo prologa José Luis Alonso de Santos y lo edita La Avispa. Hay que estar un poquito versado en teatro para entenderlo, porque casi todos sus ejemplos provienen de la tragedia griega, o del teatro isabelino o de los franceses y su extraño teatro. Algún ejemplo toma de la vida cotidiana o de asuntos más cercanos, pero es sencillo para el Lector Constante extrapolar esas situaciones a sus propias referencias, personales o literarias. ¿Quieren echar un vistazo a alguna de esas situaciones? Venga, ahí tienen un puñado, con los personajes que las componen:

    ***

    Situación nº 1.- Súplica (un Perseguidor, un Suplicante y un Poder indeciso).

    Situación nº 2.- Rescate (un Infortunado, un Amenazador y un Salvador).

    Situación nº 3.- Venganza después de un crimen (un Vengador y un Criminal).

    Situación nº 4.- Venganza entre parientes (un Vengador, un Culpable y el recuerdo de la Víctima).

    Hamlet y Horacio

    Situación nº 5.- Persecución (Castigo y Fugitivo).

    Situación nº 6.- Desastre (un Poder derrotado, un Enemigo victorioso o un Mensajero).

    Situación nº 7.- Caer en desgracia (un Vencedor o una Desgracia y un Desventurado).

    Situación nº 8.- Rebelión (un Tirano y un Conspirador).

    Situación nº 9.- Tentativa audaz (el Audaz, el Objetivo y el Adversario).

    ***

    ¿Ven por dónde van los tiros? Pues así, hasta treinta y seis, con sus explicaciones y sus subcategorías. Yiiiiihu.

    Dicho lo cual, Amigos, me voy a dar una vueltecilla. Hace sol ahí fuera. Y mañana me voy a Asturias, a robarle la bici a mi hermana, la Hermana Constante, y pasear junto al mar y no hacer absolutamente nada. Yiiiiihu de nuevo. Volveré y les traeré queso de cabra y cosas bellas, bellas para leer y comentar.

    Hasta entonces, tengan cuidado ahí fuera, donde se afanan las industriosas abejas.

    6 Comments

    1. elraspar
      Escrito el día 5 mayo 2008 a las 12:36 pm | Permalink

      “Léanlo cómodamente recostados y con las manitas sobre la barriga. O, mejor aún, consigan que otra persona se lo lea. ”

      Me recuerda una frase publicitaria que acuñó mi antiguo suegro para promocionar un libro suyo que había salido ganador del premio “sonrisa vertical”: A la grosera y manida pregunta de si era un libro para leer con una sola mano, el contestaba que no, que mejor con atril (!)

      er.

      ps: lo dj constante me lo incorporo desde ya!, si da ud. permiso.

    2. W
      Escrito el día 5 mayo 2008 a las 1:50 pm | Permalink

      Te envidio a la par que te compadezco. Estar sin trabajo es la Felicidad, pero buscarlo es el Infierno.

    3. Escrito el día 7 mayo 2008 a las 9:39 am | Permalink

      Descansa y disfruta, antes de lo que esperas un trabajo te encontrará.

      Un beso, Miriam G.

    4. Escrito el día 9 mayo 2008 a las 9:05 am | Permalink

      Ingram, creo recordar que eso lo dice Goethe en las conversaciones con Eckermann. De Gozzi no se acuerda nadie, pero dos obras suyas dieron lugar a óperas importantes: Turandot y El amor de las tres naranjas.

      Y aproveche el ocio, que es el que dignifica de verdad, no el trabajo.

    5. Escrito el día 22 mayo 2008 a las 6:26 pm | Permalink

      Ay, que me había olvidado de ustedes. Pero ya les recuerdo, ya:

      *elraspar: es que “el Primo Constante” sonaba mal, estará de acuerdo conmigo. Así que se queda usted como DJ Constante, que tampoco es mentira.

      *W: afortunadamente, he tenido que buscar poco. Hay gente buena y bella que dice a otra gente cosas buenas y bellas de mí, y eso suele bastar. Afortunadamente.

      *Miriam G: eso me temo, pero está bien, no pasa nada. Mi trabajo me gusta bastante. Más me gustaría pasar los días al solecito y con un pie metido en el agua, pero nadie parece estar dispuesto a pagar por eso. En fin…

      *C. Rancio: tiene usted una memoria de templario. Efectivamente, Goethe a Eckermann. En cuanto a la popularidad de Gozzi, pues a eso me refería: inspirar óperas no es, en los días que corren, como inspirar películas, precisamente. Y el ocio me va a durar poco, ya lo estoy viendo, pero me siento muy digna y cómoda en él, sí.

    6. Uma
      Escrito el día 3 junio 2008 a las 10:15 am | Permalink

      Buenos dias, acabo de descubriros…
      estoy encantada y super contenta de por fin darle utilidad, entretenimiento y sabiduría a mis descansos breves de cierro ventana abro ventana mientras trabajo con el ordenador…
      un verdadero placer
      y mucho gusto

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