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  • Cómprame uno con dibujos II

    Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.

    Aquí me tienen, Amigos, tan ociosa como la cigarra de la fábula. A la que, por cierto, siempre me imagino con un gran sombrero mexicano, tocando un guitarrón y cantando La cucaracha. Es posible que la viera representada así en los dibujos animados, donde el estereotipo del mexicano vago, siempre echando la siesta contra una tapia, era un clásico tan reconocible como el negro comiendo sandía. Algún día hablaremos de los dibujos animados y su estupenda, estupenda historia. Y puede que también de las fábulas, los exempla, el espejo de príncipes y demás intentos amenos de enseñarle al crío cómo hacen las cosas los mayores.

    Hoy, Amigos, empleo todo este ocio para volver a hablarles un rato, como había prometido, acerca del cuento de hadas. Estoy tan ociosa que no tengo excusa para retrasarlo, y además a mí me gusta el cuento de hadas y a ustedes parece que también, vista la estupenda acogida que tuvo el primer Cómprame uno con dibujos.

    Una puntualización y vamos al tema: van a tener que disculpar, ustedes que tantas cosas me disculpan, la caótica organización de este análisis personal sobre los cuentos. Verán, ocurre que esto, esta Página para echar la mañana tan ricamente en Internet, se escribe un poco a vuelapluma, sin planificación previa y sin estructura calculada. Las entradas más breves las escribo sobre la marcha y el tiempo que a ustedes les lleva leerlas es, aproximadamente, el tiempo que me lleva a mí escribirlas. Añádanle una media hora de búsqueda de imágenes y otra media de comprobación de datos y tendrán un resultado bastante exacto. Pero algunas entradas, las más largas y exhaustivas, llevan más tiempo, porque escribo un trozo hoy y otro trozo mañana, y a la mitad decido que necesito leer más sobre algún asunto concreto para poder continuar.
    Esta entrada tiene un poco de ambas cosas. La voy dejando a medias porque tengo cosas que consultar, permisos que conseguir (para el uso de las imágenes, que una es pobre pero honrada y lo que no es mío, ni tocarlo) y datos que comprobar. Y toda esta teoría sobre los cuentos de hadas la voy escribiendo según se me va ocurriendo (o según voy recordando las bellas, bellas clases de la eximia profesora Magdalena Cueto, que Yaveh Elohim le guarde un lugar en Su Biblioteca), así que no tiene orden ni concierto y espero que me disculpen por ello. Dicho lo cual, allá vamos:

    LOS HERMANOS GRIMM Y BLANCANIEVES

    Si usted, Amigo Lector, no conoce el cuento original o cualquiera de sus variantes, es que ha crecido en Castroculo, o que sus padres lo abandonaron de pequeñito y fue criado por una manada de gallinas salvajes. Hay innumerables versiones de este cuento popular, que comparten elementos comunes y difieren en detalles más o menos importantes, pero la que conocemos casi todos es la que elaboraron los hermanos Grimm, Jacob y Wilhelm.

    Jacob y Wilhelm Grimm eran filólogos (yiiiihu), bibliotecarios (doble yiiiiihu) y profesores universitarios. Seguramente no triunfaban en las fiestas, pero se les considera fundadores de la filología alemana y hasta le pusieron nombre a un fenómeno de la evolución lingüística del germano y el armenio, que se conoce como Ley de Grimm y que tiene que ver con la articulación de ciertos fonemas oclusivos, sordos y sonoros. No, definitivamente no triunfaban en las fiestas.

    Monumento a los hermanos Grimm

    Syrius Eberle esculpió esto y la ciudad de Hanau (Alemania) lo puso en la plaza del mercado. Bien por ellos.

    Entre elaborar un diccionario de alemán y una gramática de lo mismo, encontraron tiempo para recopilar un montón de cuentos populares de transmisión oral. ¿Y cómo se hace eso? Pues no lo van a creer, pero todo empezó como en los cuentos: la familia Grimm tenía cinco hijos y una hija. Muy cerca de su casa vivía la familia Wild, que tenía seis hijas y un hijo. Todos los niños jugaban en el jardín de los Wild y fue allí donde Dorothea Wild les contó muchos, muchos cuentos a los hermanos Grimm. Tantos y tan bellos, que Wilhelm Grimm se casó con ella. Menuda Cyrana estaba hecha la señorita Wild.
    Además de Dorothea Wild, muchas otras personas aportaron su cuento popular a la recopilación de los Grimm. Los chavales, como buenos filólogos, sabían cómo se hace un trabajo serio de investigación. Exactamente como lo están imaginando: se agarra a una abuelita que esté ociosa, se le pone delante una Schwarzbier y una Bratwurst, se le dice: “Abuela, cuénteme unos cuentos” y se anota o se graba todo lo que diga. Cuando la anciana esté borracha como un piojo, hay que depositarla en su cama, arroparla bien y buscar a otra anciana, con la que se repite el proceso. Cerveza y salchicha son opcionales, pero nunca está de más ser amable con las abuelas y tener un detallito con ellas.

    Dorothea Viehmann

    Dorothea Viehmann, que les contó cuentos a los hermanos Grimm

    Total, que los muchachos Grimm se echaron al monte y recorrieron toda la Alemania que pudieron. Posadas, mercados, tabernas, casitas, escuelas… y así recopilaron unos doscientos y pico cuentos de tradición oral alemana, que se llamaron Kinder und Hausmärchen, es decir, Cuentos para la infancia y el hogar. Se publicaron en dos tomos, en 1812 y 1815, y el resto ya es historia. Dieron la vuelta al mundo, conocieron traducciones a todos los idiomas… y, desgraciadamente, también conocieron la censura. Porque los Grimm, que eran tipos serios, escribieron los cuentos con auténtico rigor filológico, contrastaron fuentes, refundieron, pulieron… y dejaron toda la sangre, la muerte y el sexo que contenían las versiones orales primitivas. Al fin y al cabo, se decían, no son cuentos para niños, son cuentos para estudiosos de la historia y el idioma. Luego les hablaré un poquito de esta cuestión tan interesante.

    De momento, vamos a recomendar al Amigo Lector un par de ediciones comme il faut. Rompa el cerdito, Amigo, porque esto vale la pena tenerlo en casa.

    EDICIÓN PARA EL LECTOR POBRETÓN

    Se llama Cuentos escogidos de los Hermanos Grimm, la edita Atlas y cuesta unos treinta eypos. Y, agárrense los machos, es edición facsímil de la editada por Gaspar Ediciones en 1867. Los cuentos los tradujo un tal Don José S. Viedma, que también firma el prólogo, y se ilustraron con los grabados de un talentoso caballero del que no ha oído hablar ni el tato, pero que merece un largo, larguísimo vistazo: Otto Ubbelohde. Ni idea, ¿verdad? Pues vean, vean:

    Rapunzel
    Para el cuento Rapunzel.

    La hija de la Virgen María

    Para el cuento La hija de la Virgen María.

    El dinero llovido del cielo

    Para el cuento El dinero llovido del cielo.

    Hans, el erizo
    Para el cuento Hans, el erizo.

    Piel de Oso

    Para el cuento Piel de Oso (creo).

    Un gatete

    Un gatín, que nunca sobran. Miau.

    Bello, ¿verdad? Pues ya saben los amigos del dibujo hermosísimo dónde ir a buscarlo. Pero quienes estén criando Pequeños Lectores, harán bien en buscar otra edición para regalar a su criatura. ¿Por qué? Bueno, porque el castellano que se escribía allá por 1867 era un poco de aquella manera. Y los cuentos, no lo olvidemos, enseñan al chiquillo su idioma, aunque vengan traducidos de otro distinto. Si su neno hace los dictados del cole con lo que ha aprendido leyendo esta edición, va a tener que copiar cien veces Mi mamá me mima o Tómate tu tomate. Una muestra:

    ***

    Allá en aquellos tiempos habia una jóven muy perezosa que no queria hilar. Su madre se incomodaba mucho; pero no podia hacerla trabajar. Un dia perdió la paciencia de manera que llegó á pegarla, y su hija se puso á llorar á gritos. En aquel momento pasaba por allí la reina, y oyendo los sollozos, mandó detener su coche y entró en la casa preguntando á la madre por qué pegaba á su hija con tanta crueldad, que se oian en la calle los lamentos de la niña. La mujer, avergonzada, no quiso contarla la pereza de su hija, y la dijo:

    -No puedo hacerla que suelte el huso ni un solo instante, quiere estar hilando siempre, y yo soy tan pobre que no puedo darla el lino que necesita.

    ***

    ¿Ven a qué me refiero? Laísmo a cascoporro, tildes espolvoreadas un poco al azar sobre el texto y cosas mucho peores, terribles para los ojos tiernos de un Pequeño Lector que vaya todavía por la primera cartilla. Esta edición es para lectores curtidos, para filólogos, para fans del grabado o para completistas, no para niños. ¿Y cuál es la buena para mis hijuelos?, estará pensando el Lector Constante, ya un poco hartito de tanto rodeo y con ganas de volver a la cocina a caramelizar cebollas. La que les enseño ahora, la

    EDICIÓN PARA EL LECTOR SOBRADO DE PASTA

    Y no lo digo en broma, Amigos. Setenta eurazos cuesta la hermosísima edición que ha hecho Anaya de los Cuentos Completos de Jacob y Wilhelm Grimm. ¿Y saben qué? Que los vale. Les cuento por qué:

    a) Los cuentos están completos. Todos. Los doscientos y pico. La editorial especifica, en el interior de cada tomo, el asunto de la completitud, y lo hace así: La presente obra es traducción directa e íntegra de la edición completa de la colección de los hermanos Grimm, Kinder und Hausmärchen, publicada en Berlín, 1812-1817. A esta edición habría que añadir el cuento Liebe Mili, descubierto en una carta que Wilhelm Grimm escribió a una niña en 1816 y que apareció en 1983. Vamos, que si usted compra esta edición, no tendrá que volver a comprar otra.

    b) Los cuentos no están censurados. ¿Recuerdan lo que les decía un poquito más arriba? El cuento popular, Amigos, es mágico y fantasioso y esto y lo otro, pero sobre todo, es bastante bruto. ¿Y por qué no habría de serlo? Los niños son inocentes como gorriones pero también perversos como zorros. Pueden mirar el nacimiento de un gatito con el mismo interés que la agonía de un escarabajo. Y no está mal que la sangre, la violencia, la crueldad y otros feos asuntos le vayan llegando en el mejor formato: el cuento. El niño canaliza estupendamente esos impulsos (que están ahí y que conviene ir orientando), y si es un poco espabilado, distingue perfectamente el cuento de la realidad. Ya sabe él que debajo de las setas no hay gnomos, no se preocupe. Y si quiere criar un Pequeño Lector de natural bondadoso, enséñele usted el respeto por las cosas vivas. Los cuentos le enseñarán eso, pero también otras cosas.

    c) Los cuentos están, me soplan por aquí, bien traducidos. No puedo asegurarlo, porque mi alemán se reduce al danke, pero el resultado me parece bueno. Las cosas que tienen que rimar, riman sin que a uno le sangren las orejas. Hay algún Juan donde seguramente iría un Hans o un Johann, pero a mí me parece bien. Al fin y al cabo, mis libros de texto hablaban de un fulano llamado Federico Nietzsche, y de otro señor que atendía por Luis Van Beethoven. Y no soy más zoqueta por eso. Así que un aplauso a la señorita traductriz, María Antonia Seijo Castroviejo, que tuvo que divertirse mucho haciendo su trabajo.

    d) Los cuentos están estupendamente ilustrados. Esto merece un comentario aparte, y allá vamos.

    La edición consta de cuatro tomos como cuatro soles. Otra ventaja: no tiene usted que desembolsar setenta euros si sus niños necesitan zapatos nuevos. Compre sólo uno y vaya disfrutando. Cada tomo va prologado e ilustrado por un autor diferente. Y son los siguientes:

    TOMO I: CAPERUCITA ROJA Y OTROS CUENTOS.

    El prólogo lo firma Gustavo Martín Garzo y es una reflexión bastante mejor que las mías sobre los cuentos y los niños a los que van dirigidos. Hay, además, una introducción escrita por Herman Grimm, sobrino de Jacob e hijo de Wilhelm, donde se encuentran bellos detalles de su biografía, como la escena del jardín en el que Dorothea Wild contaba sus cuentos a un montón de nenos boquiabiertos.

    Las ilustraciones de este tomo son bellas y tiernas como cachorros de tigre. Su autor, el señor Jordi Vila Delclós, ha ilustrado montones de cosas, y su estilo, que yo me siento incapaz de definir, porque no tengo ni idea de dibujo, le pega a estos cuentos como las manzanas al queso. Yo diría que es del tipo clásico, pero mejor juzgan ustedes, que a lo mejor saben describir esto como merece:

    Cubierta de Caperucita Roja y otros cuentos, por Jordi Vila Delclós

    Cubierta de Caperucita Roja y otros cuentos, por Jordi Vila Delclós.
    Los doce hermanos

    Ilustración de Jordi Vila Delclós para el cuento Los doce hermanos.

    La muchacha sin manos

    Ilustración de Jordi Vila Delclós para el cuento La muchacha sin manos.

    Toda mi envidia verdosa para este señor y su hábil pluma, pincel, dedito o lo que sea que emplee para dibujar. Si encuentran cualquier otro cuento que haya ilustrado él, mi consejo es que lo compren sin preguntar el precio. No lo tiene.

    TOMO II: LA BELLA DURMIENTE Y OTROS CUENTOS

    El prólogo de este tomo lo ha escrito un tal Xabier P. DoCampo y consiste en una relación, por orden alfabético, de los elementos más importantes del cuento de hadas clásico, con ejemplos y comentarios acerca de cada uno de ellos: el amor, el bosque, el camino, el deseo, el espejo… ¿Ven? Otra ventaja estupenda de esta edición: leyendo los prólogos, se ahorra uno las larguísimas e incoherentes entradas que tenía pensado escribirles a ustedes sobre los elementos básicos del cuento. Y eso que ganan en tiempo para ir al parque con la nena y la pelota roja.

    Las ilustraciones son obra del señor Jesús Gabán, con quien por fin he logrado contactar para pedirle la venia. No era tan difícil, bastaba con poner jesusgabanpuntocom, pero ya ven, no se me ocurrió hasta anteayer. El señor Gabán dio su amable permiso y me envió el par de ilustraciones que pueden ver aquí debajo. Hay más, hay un dorado enjambre de maravillas en este tomo. Ya tardan en ir a echar un vistazo.

    Ilustración de Jesús Gabán para el cuento Blancanieves

    Ilustración de Jesús Gabán para el cuento Blancanieves.

    Ilustración de Jesús Gabán para el cuento El pájaro de oro

    Ilustración de Jesús Gabán para el cuento El pájaro de oro.

    El señor Gabán me cuenta, además, que acaba de terminar de ilustrar Los niños del aire, un cuento de Gustavo Martín Garzo que edita SM. Échenle un vistazo si lo encuentran por ahí. Yo lo haré. Y duerman con un ojo abierto, como los protagonistas de los cuentos, porque el señor Gabán va a trabajar para Siruela, que tanto y tan bien edita, y a eso sí que valdrá la pena echarle un largo y placentero vistazo.

    TOMO III: PIEL DE OSO Y OTROS CUENTOS

    El prólogo es de Vicente Muñoz Puelles, y cuenta la interesantísima historia de George Pal, un mozo húngaro al que le encantaban los cuentos de los hermanos Grimm. Tanto le gustaban que acabó por llevarlos al cine. Así lo cuenta Muñoz Puelles:

    (…) En 1939, obtuvo un visado para Estados Unidos, donde empezó a hacer películas de marionetas para la Paramount. Pal llamaba a estos cortometrajes Puppetoons, mezcla de puppet (marioneta) y cartoons (dibujos animados). Los muñecos de las películas reflejaban sus conocimientos de anatomía. Tenían cabezas intercambiables de madera con distintas expresiones, brazos flexibles de látex y una serie de piernas. La trama de las películas se basaba en los cuentos de los hermanos Grimm, en el folclore americano o en fantasías del propio Pal.

    No les copio más, que se lo estropeo. Pero los Lectores interesados en la cosa cinematográfica harán bien en echarle un largo vistazo a este prólogo. Respecto a las ilustraciones, obra del señor Pablo Auladell, pues qué les voy a contar. Hace un uso del rojo que a mí me pasma y me alucina y me mata de envidia. Además, tiene querencia por los bichos con cabeza de persona, o por las personas con cuerpo de bicho, y por la deformidad, la exageración, lo micro y lo macro y lo raro. Vean:

    Cubierta de Piel de Oso y otros cuentos, por Pablo Auladell

    Cubierta de Piel de Oso y otros cuentos, por Pablo Auladell.

    Los dos caminantes, por Pablo Auladell

    Ilustración de Pablo Auladell para el cuento Los dos caminantes.

    El joven gigante, por Pablo Auladell

    Ilustración de Pablo Auladell para el cuento El joven gigante.
    El resultado es inquietante, claro que sí, pero no le falta ternura tampoco, y a los niños les gusta asustarse. Les gusta recrearse en los detalles más sangrientos, les gusta preguntar si duele mucho que te quemen en un horno, cuánto sangraron las hermanastras de Cenicienta al cortarse los pies, si es verdad que un lobo puede tragarte entero, sin masticar. Y estas ilustraciones, como estos cuentos, son estupendos para que el niño, valga la paradoja, se asuste tranquilamente.

    TOMO IV: LA LLAVE DE ORO Y OTROS CUENTOS.

    Este prólogo, de Eliacer Cansino Macías, se da una vueltecilla por los problemas de censura que tuvieron los cuentos de la edición original de los Grimm. El asunto, como veremos, es interesante y merece unas cuantas reflexiones al respecto. Cansino Macías habla también del tiempo en los relatos, de su puesta al día, de lo que permanece en la memoria de los hombres. Ya están tardando en leerlo, Amigos.

    Y, para los Amigos Lectores que tienen poca paga y van a tardar en comprarse el libro, unas ilustraciones de este tomo, obra del señor Gabriel Pacheco. Otro que usa el rojo como si hubiera nacido con una caja de acuarelas debajo del brazo. Ya les digo que no tengo ni idea de pintura, así que sólo puedo comentar que me recuerda vagamente a una pintora estupenda, que se llama Remedios Varo. Con el señor Pacheco y su obra les dejo. Pásmense un poquito:

    La novia verdadera, por Gabriel Pacheco

    Ilustración de Gabriel Pacheco para el cuento La novia verdadera.

    El ladrón de ladrones

    Ilustración de Gabriel Pacheco para el cuento El ladrón de ladrones.

    Blancanieves y Rosarroja, por Gabriel Pacheco

    Ilustración de Gabriel Pacheco para el cuento Blancanieves y Rosarroja.

    ¿Cómo se les ha quedado el cuerpo? ¿No son dibujos muy, muy bonitos? Hagan felices a sus niños y háganse felices también a ustedes. La edición es cara, pero se puede comprar en tomos sueltos. Y si el Pequeño Lector se está portando especialmente bien, no tortura a su hermanito, no pinta al gato de verde y no escupe puré de verduras sobre sus libros, a lo mejor se merece un libro bonito para su cumpleaños. Venga. Antes de que pida una consola y lo perdamos definitivamente para la lectura, tragedia cotidiana en las mejores familias de Lectores Constantes.

    Y se preguntarán ustedes: ¿dónde ha quedado Blancanieves? ¿No íbamos a diseccionarla un poquito? Sí, sí. Pero no será hoy, Amigos, porque acabo de echarle un rápido vistazo a esta entrada y resulta que me ha quedado larga como un domingo sin paga. No puede ser, que ustedes se me duermen y yo tengo que ver la calle alguna vez. Y además, me esperan un montón de cuentos de Grimm que no conocía y que prometen ser tan buenos como los que sí conocía. Créditos y nos vamos.

    CRÉDITOS Y AGRADECIMIENTOS

    *La imagen del monumento a los Hermanos Grimm la encontré por ahí, y ya no recuerdo dónde. Creo que no vulneraba los frágiles derechos de autor de nadie, pero por si acaso, vayan unas disculpas al germano que corresponda.

    *La imagen de Dorothea Viehmann es de dominio público. Cuántas cosas tenemos por ahí, qué bien.

    *Los grabados del insigne Otto Ubbelohde son también de dominio público, porque el caballero ya lleva muchos años durmiendo con sus padres. En todo caso, se emplean aquí sin ánimo de lucro y para honrar su trabajo.

    *Las ilustraciones del señor Jordi Vila Delclós están empleadas con permiso de su autor, que respondió a mi petición con amabilidad y rapidez dignas de mejor causa. Ustedes pueden conocer el trabajo del señor Delclós en su página web:

    http://www.jordiviladelclos.com/

    Vayan para él mi agradecimiento y mi aplauso, y que nunca se seque la tinta en su tintero.

    *Las ilustraciones del señor Pablo Auladell también tienen permiso para estar aquí y asustar a sus chiquillos. El señor Auladell tiene un blog, donde expone los frutos de su trabajo y donde ustedes pueden pasar un rato estupendo:

    http://pabloauladell.blogspot.com/

    No se pierdan los bocetos que hizo para algunos cuentos de la recopilación, porque (si no me engaño) no figuran en la edición final y son impresionantes. Gracias, señor Auladell.

    *Las ilustraciones del señor Gabriel Pacheco (que Alá, el compasivo, el misericordioso, le dé agua a sus pinceles) están aquí con su consentimiento. El señor Pacheco ilustra montones de cosas y muchas de ellas pueden verse en su blog:

    http://gabriel-pacheco.blogspot.com/

    Pífanos, salterios, una piñata y muchas gracias para el señor Pacheco.

    *Por increíbles peligros e innumerables fatigas me he abierto camino hasta la página del señor Jesús Gabán. Ustedes pueden tomar el camino sencillo e ir directos a:

    http://www.jesusgaban.com/

    Allí, como en la cueva de Alí Babá, se acumula prodigio tras prodigio. Digan ábrete, sésamo y para dentro. Y al señor Jesús Gabán, muchas, muchas gracias por ceder un poquito de su talento para disfrute de los Lectores Constantes.

    No se apuren. Tengo todavía paro de sobra por delante para dedicárselo a ustedes, al Lector Constante y a la buena de Blancanieves, que tenía la piel blanca como la nieve, los cabellos negros como el ébano y los labios rojos como la sangre. El próximo día hablaremos largo y tendido de ella, y de los ilustradores que la hicieron tan bella.

    Hasta entonces, tengan cuidado ahí fuera, donde seremos felices y dejaremos tranquilas a las perdices.

    12 Comments

    1. Escrito el día 22 mayo 2008 a las 8:19 pm | Permalink

      Prime! plas plas plas!
      A mí no me ha parecido una entrada tan larga y me he quedado con las ganas de Blancanieves, así que dale (previo descanso y cafés, of course).
      Alucinado me he con todas las ilustraciones, creo que Gabriel Pacheco es mi favorito.
      Y, finally, digo yo, obran en su poder todos estos Maravillosos y Espléndidos tomos de los que habla? eh? eh? por eso me intentas distraer con Marvin Harris, verdad? ^^ Ya hablaremos, ya. :**

    2. Escrito el día 23 mayo 2008 a las 1:46 am | Permalink

      Sí, ha sido larga entrada. Y muy bella. Impresionado por este pedazo de artículo me atrevo a entrar en su casa a quitarme el sombrero, saludarla y agradecerle este fabuloso, nunca mejor dicho, rato que me ha hecho pasar.

      Felicidades y saludos desde Seattle
      Mariano

    3. Escrito el día 23 mayo 2008 a las 7:05 am | Permalink

      ¡Muchas, muchísimas gracias! Me has hecho féliz a mí, y creo que vas a hacer féliz a muchas manzanas.

      Es mayo y ya tengo los reyes solucionados ¡Yupi!

      Un beso, Miriam G.

    4. Escrito el día 23 mayo 2008 a las 12:47 pm | Permalink

      Estupenda entrada, que no por larga resulta pesada, ni mucho menos. Gracias, que el niño que hay dentro de mí es muy agradecido :)
      En Odense me acordé de usted al ver la estatua del caballero Hans Christien Andersen en un bello parque. Tal vez llegue tarde, pero si quiere emplear la foto, es muy libre de hacerlo.
      Salud (los buenos alimentos estoy seguro que ya los tiene).

    5. Escrito el día 2 julio 2008 a las 11:03 am | Permalink

      Uyvadiós, que se me habían pasado estos comentarios. No puede ser, no puede ser:

      Kit: mis libros son tus libros, ya lo sabes. Y digo yo que los cuentos infantiles también tendrán su importancia en la cosa antropológica, ¿no? Respecto a Blancanieves, la entrada reposa incompleta aún, pero es que me gustaría contactar con el bueno de Ego, para ver si me cede alguna de sus ilustraciones ad hoc. Todo se andará.

      Mariano Lozano: muchas gracias por venir, póngase cómodo. ¿Llueve en Seattle tanto como dicen que llueve?

      Miriam G: ¿féliz como una pérdiz? Qué gracia me ha hecho esa tilde gratuita. Gracias por seguir viniendo, a ver si le gustan los cuentos. Yo creo que sí.

      Quikosas: es usted más constante viniendo que yo actualizando, vive Crom. Gracias por ofrecer la foto, aunque de momento no me hace falta. Ya se la pediré si cae una entrada sobre Andersen. Que seguramente sí, porque menudo titán del cuento estaba hecho.

    6. Escrito el día 3 julio 2008 a las 10:16 am | Permalink

      Podría recurrir a una defensa fácil, soy disléxica, en serio, lo soy. Pero en un arrebato de sinceridad confesaré, las tildes y las comas las uso como la sal. Pero me temo que mis resultados en la cocina son mucho más brillantes ja, ja, ja…

      Un beso, Miriam G.

    7. Escrito el día 9 julio 2008 a las 7:30 am | Permalink

      Bien, nuevo ilustrador en el altar que le corresponde, y sigo esperando a Blancanieves.

      Un beso, Miriam G.

    8. Escrito el día 1 agosto 2008 a las 10:18 am | Permalink

      Fantástica entrada, he disfrutado mucho.
      Espero que con el tiempo y buenas economías, esta edición acabe en mis manos.
      Estuve viviendo casi un año en Kassel, como sabrá, ciudad adoptiva de estos hermanos en la región de Hesse.
      Fuí varias veces al susodicho museo der Brüder Grimm, dónde está sita, si no recuerdo mal, la estatua de la fotografía.
      A pesar de que Kassel fué brutalmente bombardeada en la II Guerra Mundial (la ciudad más bombardeada por los aliados, de hecho), la casa de los Grimm -que transformaron en museo en los 60- fue aceptablemente reconstruída.
      Lo mejor del sitio precisamente es la extensa exposición de ilustraciones de las diferentes ediciones que se han hecho de sus cuentos. Además, en el último piso, se han currado unas escenografías preciosas de los cuentos para disfrute de niños y mayores. Sus tronos, sus ranas, sus coronas, sus brujas, sus bosques tenebrosos…
      La ciudad hoy en día no vale nada… culturalmente hablando -a expensas de la Dokumenta- pero como monumento al kitsch no tiene desperdicio.
      De nuevo gracias por la entrada.
      Ósculos afrancesados.

    9. luly
      Escrito el día 17 marzo 2009 a las 4:01 pm | Permalink

      Nada que decir, muy buena tú pagina. Me gustó mucho las ilustraciones.Hoy en día los cuentos los resúmen hasta perder toda su escencia, a mi en lo personal no me gusta.

    10. deisy
      Escrito el día 17 marzo 2009 a las 4:48 pm | Permalink

      yo quiero que salga CUANDO SU MAMA LE ESTA PEGANDO A SU NIÑA

    11. Tamara
      Escrito el día 6 septiembre 2010 a las 9:51 am | Permalink

      “Piel de Oso” es “Pelisurta” en la edición barata, yo tengo ese libro y es increíble.

    12. Escrito el día 21 agosto 2020 a las 12:14 pm | Permalink

      Buenísimo artículo, yo crecí con los cuentos de los hermanos Grimm, mi infancia fue fantástica gracias a ellos, aún los veo en las películas que se han realizado con base en sus cuentos .. :)

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