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  • Ora et labora (pero sobre todo, labora)

    Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.
    Todos ustedes tenían razón, Amigos. Esto del ocio no podía durar, dijeron, y efectivamente, no ha durado. Ya tengo trabajo otra vez y, de hecho, es lo que debería estar haciendo mientras les escribo esto. Pero es que ya está bien, hombre, ya está bien, que llevo un mes sin hacer ni el huevo y el Lector se me oxida, ustedes se me amotinan en los comentarios y yo, a base de escribir lo que me piden y por lo que me pagan, pierdo la costumbre de escribir lo que me gusta. Tururú. Café, cigarrillo, Bowie y al tajo. Alehop.

    El tiempo de ocio, de todas formas, fue fructífero. Volví a leer como en tiempos: un libro diario, a veces dos. ¿Y qué pasa cuando se lee tanto y tan bueno? Que uno convoca maravillas y prodigios nunca vistos. Es por ello que, en justa retribución a su fidelidad y su paciencia, hoy les traigo la Entrada Múltiple, que va a figurar bajo montones de categorías, porque tiene un poco de esto y un poco de aquello, para que nadie se quede descontento y me saque luego cantares. Habrá primicias y habrá asuntos que ya hace tiempo que quería comentarles, pero no encontraba el momento adecuado. Será un poco caótica, pero ustedes me quieren bien y no me tienen en cuenta esas cosas, ¿verdad? Pues hale, a leer.

    a) ¿Ustedes saben lo que es un krugerrand? Yo no tenía ni idea. Suena a teutón que carraspea o a deliciosa galleta elaborada con canela, limón y jengibre por una abuelita en un cuento noruego. Pues no, porque resulta que un krugerrand es esto:

    Kruger krugerrand
    Una moneda, sí, pero no una moneda cualquiera. Ese elogio tan común que dice Fulanito vale su peso en oro no es cierto. Fulanito, normalmente, no vale ni para abono. Pero el krugerrand, Amigos, vale exactamente su peso en oro: una onza contante y sonante. Según una amiga traductriz, Miss N, la palabra krugerrand puede traducirse como el borde de la jarra. Sería hermosísimo que esta moneda estuviera hecha de bordes de jarra de oro, pero no, nada que ver: la acuñó el gobierno sudafricano para darle salida al oro del país, y le puso por un lado al springbok, que además de ser un bonito antílope es un símbolo nacional, y por el otro al señor Paul Kruger, presidente de la vieja República de Sudáfrica. Ese señor tan seriote de ahí arriba y este bicho tan chulo de aquí abajo.

    Springbok krugerrand
    Ahora que ya saben en qué moneda hay que pagar el rescate de un rey, sepan también que la iniciativa de Sudáfrica tuvo seguidores y que otras naciones acuñaron también su monedita brillante. Detrás del krugerrand aparecieron la Hoja de Arce de Oro canadiense, la Pepita australiana, el Águila de Oro americana y, agárrense, la Filarmónica de Viena. Mi regocijo es absoluto, Amigos. No vuelvan a decirle a Fulanito que vale su peso en oro. Díganle, si acaso, que vale unas cuarenta filarmónicas de Viena y todos seremos mucho más sabios y felices.

    b) Seguro que ustedes, fieles lectores de lo raro y lo torcido, saben ya lo que es un basilisco. Pero igual no, así que, por si alguno anda despistado, vamos a ponerle cara. Esta pinta tiene:

    Basilisco

    Y dice el señor Gustavo Bueno Sánchez en su Ontogenia y filogenia del basilisco:

    ***

    Poco, o nada, suscita la palabra basilisco al ciudadano medio, incluso universitario actual. Incorporada en sintagmas como estar hecho un basilisco, tener ojos de basilisco o ¡estate quieto, basilisco, demonio coronado!, son escasos quienes se paran a reflexionar sobre el significado de la palabra aislada. En los diccionarios se mantiene un lacónico «animal fabuloso al cual se atribuía la propiedad de matar con la vista». Sin embargo, tras este nombre, se encierra uno de los mitos más ricos que se hayan dado. Su importancia radica no sólo en la abundancia de matices, circunstancias y atributos que le rodean, sino en el hecho de su antigüedad y presencia en culturas, tradiciones y pueblos bien diferentes.

    ***

    Las negritas son mías, porque estoy dispuesta a contraer matrimonio con cualquiera que me diga ¡estate quieto, basilisco, demonio coronado! No, ahora ya no vale. Pero mientras aguardo a las hordas de Lectores Constantes que piensan venir, anillo en mano, a intentarlo de todas formas… ¿qué es, exactamente, el bicho prodigioso del que hablamos? ¿Puedo encontrármelo cuando me decida por fin a desatascar el fregadero? Borges nos lo cuenta, préstenle oído:

    ***

    En el curso de las edades, el Basilisco se modifica hacia la fealdad y el horror y ahora se lo olvida. Su nombre significa “pequeño rey“; para Plinio el Antiguo, el Basilisco era una serpiente que en la cabeza tenía una mancha clara en forma de corona. A partir de la Edad Media, es un gallo cuadrúpedo y coronado, de plumaje amarillo, con grandes alas espinosas y cola de serpiente, que puede terminar en un garfio o en otra cabeza de gallo. El cambio de la imagen se refleja en un cambio de nombre; Chaucer, en el siglo XIV, habla del basilicock. Uno de los grabados que ilustran la Historia Natural de las Serpientes y Dragones de Aldrovandi le atribuye escamas, no plumas, y la posesión de ocho patas.

    Lo que no cambia es la virtud mortífera de su mirada. Los ojos de las gorgonas petrificaban; Lucano refiere que de la sangre de una de ellas, Medusa, nacieron todas las serpientes de Libia: el Áspid, la Anfisbena, el Amódite, el Basilisco.

    El Basilisco reside en el desierto; mejor dicho, crea el desierto. A sus pies caen muertos los pájaros y se pudren los frutos; el agua de los ríos en que se abreva queda envenenada durante siglos. Que su mirada rompe las piedras y el pasto ha sido certificado por Plinio. El olor de la comadreja lo mata; en la Edad Media se dijo que el canto del gallo. Los viajeros experimentados se proveían de gallos para atravesar comarcas desconocidas. Otra arma era un espejo; al Basilisco lo fulmina su propia imagen.

    Los enciclopedistas cristianos rechazaron las fábulas mitológicas de la Farsalia y pretendieron una explicación racional del Basilisco. (Estaban obligados a creer en él, porque la Vulgata traduce por “basilisco” la voz hebrea Tsepha, nombre de un reptil venenoso.) La hipótesis que logró más favor fue la de un huevo contrahecho y deforme, puesto por un gallo e incubado por una serpiente o un sapo.

    ***

    Así de hermosas son las criaturas nacidas de la imaginación de los antiguos. El Lector Constante que se vista por los pies debería conocerlas y adorarlas, porque fueron el prodigio de una época más joven y porque significan sin existir, que ya es más de lo que conseguiremos algunos en toda una vida real, prosaica y más bien carnosa. El basilisco es el demonio, porque es monstruoso y repugnante, porque procede de la serpiente, fuente del pecado, y porque destruye la obra de Dios. También porque lo derrota el gallo, imagen alegórica de Jesucristo, claro cantor del alba. Y puede también el basilisco ser la dama inmisericorde, el amor contrariado, porque mata con la mirada. ¿Ven cuánto símbolo y cuánta cosa bonita? Pues ya tardan en explorar a conciencia el mito y en volver maravillados a contarlo. Venga, una ayudita:

    *Para Lectores Constantes y Tenaces, el artículo del señor Gustavo Bueno Sánchez puede ser muy útil. Pueden encontrarlo aquí:

    http://www.filosofia.org/rev/bas/bas10107.htm

    Ontogenia y filogenia del basilisco

    *La cita de Borges procede del estupendo, estupendo Libro de los seres imaginarios, que escribió al alimón con Margarita Guerrero. Le dedica a cada bicho un par de páginas solamente, pero su selección incluye animales metafísicos, animales soñados por Kafka o Poe, animales esféricos, ángeles, demonios y alimañas de todo pelaje. Hale, a por él, que está baratito en Alianza.

    *Cualquier bestiario medieval merece un largo, largo vistazo, especialmente por los grabados que suelen ilustrarlos. Yo recomiendo el que tengo más a mano, escrito por Ambroise Paré e introducido, traducido y anotado por Ignacio Malaxecheverría. Lo edita Siruela y tiene este aspecto:

    Monstruos y prodigios

    Además de ser bestiario, es también tratado de teratología. Es decir, habla de animalitos curiosos, como la jirafa, pero también de anomalías de la especie humana, como los siameses o los hermafroditas. Y las ilustraciones tienen este tierno e ingenuo aspecto:

    Tipos de gemelo

    *Los Lectores que arrojan su red a la Red deberían visitar el siguiente enlace y pasmarse con la erudición y la lengua del amigo que lo escribe, Monsieur Tiffauges, a quien Yaveh guarde un cómodo sillón a su derecha, donde haya buena luz para leer. De monstruos y prodigios, se llama este paraíso de manjares envenenados y licores fuertes:

    http://bronwyndaena.blogspot.com/

    *Por último, los Amigos Lectores que estén criando un Pequeño Lector Constante harán bien en regalarle este libro:

    El paquete parlante

    Lo edita Alfaguara, lo traduce increíblemente bien María Luisa Balseiro (bravo por la panahoria) y lo ilustra Alicia Sancha, también con una pericia envidiable. Y su criatura podrá leer pasmada la terrible historia del basilisco y de cómo lo combatieron Pedro, Simón, Penélope y el mago Hircio Horacio Salsiflán (otro aplauso para la traductora), ayudados por las minovacas, los fueguipatos, los sapos, los dragones, el duque comadreja Camemberto y otras estupendas criaturas.

    Del autor, Gerald Durrell, que era este señor tan risueño

    Gerald Durrell y bicho peludo

    les hablaré en otro momento, porque merece una entrada para él solito. Les adelanto que no hay libro que escribiera que no merezca reposar en la Biblioteca Constante, y que si su Pequeño Lector está creciendo sin conocerlo, de mayor será feo, olerá mal y dará patadas a las ancianas. Y usted no quiere eso viviendo en su casa, ¿verdad?

    c) Hale, ya está bien de recomendaciones. Se me quedan montones de cosas en el tintero, como el mito del catoblepas, que es una especie de tímido basilisco invertido, o las citas del fascinante libro El silencio del cuerpo, que escribe Guido Ceronetti y que está plagado de curiosísimos detalles sobre el hueso, el nervio, la carne y la sangre. Otro día será, y mientras tanto les puedo ir contando dos cosillas: que ya tengo trabajo, como les dije antes, y que ya no tengo ingrato, lo que es primicia rigurosa, aunque se hizo oficial hace un par de semanas.

    Del trabajo puedo contarles que es en una serie, una sitcom para más señas, que emite Antena 3 y que se llama La familia Mata. Si ustedes son fans, me verán en créditos dentro de unos meses. Si nunca la han visto, no puedo recomendarles que la vean por mi causa, porque acabo de llegar y, siendo absolutamente sinceros al respecto, no tengo aún ni puta idea de cómo escribirla. En cosa de una hora estaré intentándolo, jurando en arameo y lamentando no haber aprendido más mañas de guión, o no haber nacido con más talento que lunares.

    Del ingrato objeto de mis desvelos les cuento eso, que ya no ostenta el título de tal. Sigue viviendo y espero que lo haga por muchos años, pero ya no me desvela ni me atormenta. Y nunca fue realmente ingrato conmigo, pero no me negarán que el apelativo merece tomarse alguna licencia que otra.

    La cosa es que me fui a Asturias a pasar el ocio y algo allí obró los milagros del bálsamo de Fierabrás. No sé si habrá sido el salitre, el queso de cabra o la falta del pretérito perfecto, pero el caso es que estoy curada. Completa y totalmente restablecida de esa condenada enfermedad que ya llevaba un año arrastrando y de la que no quería sanar, porque ya dijo Faulkner que entre la pena y la nada, elegiré siempre la pena. Y en este pueblo es que tenemos devoción por Faulkner.

    El orgullo antecede a la caída, estarán pensando ustedes, pero no crean que no lo pensé yo también. Al ver que los síntomas remitían sin causa aparente, busqué pruebas irrefutables. Quedé con el ingrato y comprobé que ya no removía absolutamente nada en mis tripas: me pareció pequeño, tierno y agradable, pero eso fue todo. Así que alegría y alborozo, Amigos, porque yo tengo el felizómetro otra vez en su sitio y porque él puede corretear por ahí con su novia (o con un tapir, si le apetece) sin que a mí se me incendie el hígado. Yiiiiiiiju.
    d) Dicho todo lo cual, y en honor al amor y otras catástrofes, les dejo un último hallazgo. En Asturias estuve rebuscando entre viejas cajas de libros que languidecían en el hogar de una amiguita, la Traductriz Constante, y encontré tesoros largo tiempo escondidos. Les pasé un trapín, les saqué el polvo milenario y los releí de cabo a rabo. De alguno de esos hallazgos se nutrirán futuras entradas de esta Cornucopia de Lectura, pero hoy les traigo uno solamente.

    Ya saben ustedes que aquí, poesía más bien poca, porque es un género difícil de leer y más aún de escribir, y porque el paraíso de un hombre es el infierno de otro. Pero eh, miren qué cosa más bella:

    ***

    Ha brotado este odio como un vívido amor,
    sufriendo, y se contempla anhelante.
    Pide un rostro y una carne, como si un amor fuese.
    Han muerto la carne del mundo y las voces
    que sonaban, un temblor se ha apropiado de todo,
    la vida toda está suspendida de una voz.
    Bajo un éxtasis amargo transcurren los días
    en la triste caricia de la voz que regresa,
    empalideciendo nuestro rostro. No sin dulzura,
    esta voz al recuerdo le resuena despiadada
    y temblorosa: tembló una vez por nosotros.

    Pero la carne no tiembla. Sólo un amor
    incendiarla podría y este odio la busca.
    Todas las cosas y la carne del mundo
    y las voces no vale la caricia inflamada
    de aquel cuerpo y aquellos ojos. En el amargo éxtasis
    que se destruye a sí mismo, este odio reencuentra
    una mirada cada día, una rota palabra,
    y las aferra insaciable, como si un amor fuese.

    ***

    Esto se llama Indiferencia y lo escribió Cesare Pavese. Este señor:

    Pavese

    Qué seriecito, ¿verdad? Es que no le iba muy bien, al pobre, y era de los que malviven pensando en la muerte, hasta que un buen día deciden no esperar más a que llegue y le salen al encuentro, con dos cojones. Vamos, que se tomó un puñado de somníferos en una habitación de hotel y dejó una nota muy breve escrita en la última página de un libro. Perdono a todos y a todos pido perdón, decía. Pobrinho.

    Su poema más conocido es precisamente una cosilla sobre la nera signora, la muerte. Seguro que a ustedes les suena, pero ahí lo tienen, por si acaso:

    ***

    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos-

    esta muerte que nos acompaña

    de la mañana a la noche, insomne,

    sorda, como un viejo remordimiento

    o un vicio absurdo. Tus ojos

    serán una palabra vana,

    un grito acallado, un silencio.

    Así los ves cada mañana

    cuando te inclinas sola ante el espejo.

    ¡Oh querida esperanza,

    también nosotros aquel día

    sabremos que eres la vida y la nada!

    La muerte tiene una mirada para todos.

    Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

    Será como abandonar un vicio,

    como ver que emerge de nuevo

    un rostro muerto en el espejo,

    como escuchar un labio cerrado.

    Descenderemos al abismo, mudos.

    ***

    No puedo acreditar la traducción, porque no tengo a mano mi edición de sus poemas. Los he copiado ambos de un cuaderno escrito a mano allá por la adolescencia, cuando el amor, la muerte y salir el viernes son cosas tan, tan importantes. Vayan mis scuse al esforzado traductor de Pavese.

    e) Y con esto les dejo, Amigos, porque el trabajo nos hará libres, pero no será hoy. En cuanto a los habituales y siempre necesarios créditos, van a tener que disculparme los interesados. Los textos proceden todos de la fuente que se cita, las imágenes son casi todas de libre uso… y la que no lo es, se emplea sin ánimo de lucro y con intención educativa y blablabla. Ya sé que es una falta de respeto pasarse la autoría por la brinca del coño, pero es que a veces olvido anotar la procedencia de lo que encuentro y luego no soy capaz de volver a encontrarla. Me disculpo por ello de nuevo. Lo siento.

    Y ahora, a trabajar. Tengan cuidado ahí fuera, donde nos espera un largo y cálido verano.

    17 Comments

    1. Escrito el día 1 julio 2008 a las 3:54 pm | Permalink

      Como emociona asomarse a la ventana y encontarse un pastel de pacana recien horneado.

    2. Escrito el día 1 julio 2008 a las 4:43 pm | Permalink

      Tu blog es una maravilla ¡qué pena no haberlo conocido antes!

      Un lector constante y sonante.

    3. version08 (sin blog)
      Escrito el día 1 julio 2008 a las 6:29 pm | Permalink

      ¡Qué triste y vacía estaba mi vida antes de conocerte!

      No sé si usted recuerda que me dió una maravillosa lista de bibliotecas madrileñas a las que si no ibas al menos una vez en la vida, arderías en el infierno.

      Esta semana pongo en práctica mi peregrinaje. ¡¡¡Al fin!!!

    4. Escrito el día 2 julio 2008 a las 7:38 am | Permalink

      Me alegro sinceramente del nuevo trabajo, de la milagrosa recuperación, pero como mi natural es egoista, me alegro mucho más de tenerte de vuelta.

      Un beso, Miriam G.

    5. W
      Escrito el día 2 julio 2008 a las 7:47 am | Permalink

      No sé nada del Señor Pavese, sólo que escribió algo llamado “Laborare estanca” (trabajar cansa). Sólo por eso ya lo amo.

    6. Escrito el día 2 julio 2008 a las 8:09 am | Permalink

      En los 80, cuando en Sudáfrica el apartheid funcionaba a toda máquina, los diarios españoles publicaban anuncios del banco central sudafricano animando a invertir en Krugers, porque el oro es la mejor inversión y Sudáfrica un país solvente (léase, no como todos los de por aquí controlados por los salvajes)

    7. El documentalista Constante
      Escrito el día 2 julio 2008 a las 12:20 pm | Permalink

      Doble enhorabuena, por lo del trabajo y por lo del ingrato olvido. Me ha encantado ese microrepaso a las criaturas fantasticas. De pequeño lei sobre una que me fascino sobremanera. El bicho en cuestion, procedente de la mitologia nipona, es una especie de sapo que se llama Kappa y tiene la particularidad de tener un agujero en la parte superior del craneo llena de agua. Ese agua es la que le proporciona sus poderes y si la pierde o se evapora ha de regresar corriendo a su charca mitica. Lo mejor del asunto es que son animales muy educados por lo que la mejor forma de librarse de ellos es haciendoles una reverencia. Dada su alto concepto de la urbanidad, el kappa se vera obligado a inclinarse para devolver la reverencia con lo que derramara el contenido de su cabeza.

    8. Sr. No
      Escrito el día 2 julio 2008 a las 9:48 pm | Permalink

      PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS

      Ya sabes que te adoro…bella la entrada, como siempre…

      Salute!

    9. Ra está en la aldea
      Escrito el día 3 julio 2008 a las 9:09 am | Permalink

      ¡Cuántos recuerdos del Basilisco! Supe que existía (entre comillas) de verdad cuando, niña yo, leí una edición anotada de “Alicia a través del espejo” en la que le dedicaban un parrafito. Grande, por otra parte, Alicia a través del espejo.

    10. Escrito el día 4 julio 2008 a las 11:27 am | Permalink

      A mi lo de nombrar a Gustavito me ha llegado a lo mas hondo…….aunque no diga de donde

    11. Miren
      Escrito el día 4 julio 2008 a las 3:41 pm | Permalink

      Qué blog tan bonito, me alegro mucho de haber conocido su existencia y prometo visitarlo con constancia y no ser nunca ingrata (y fumar).

    12. Escrito el día 7 julio 2008 a las 5:14 pm | Permalink

      Llegue aqui de casualidad. Me encanta.
      un abrazo!

    13. TERA
      Escrito el día 9 julio 2008 a las 9:12 pm | Permalink

      Ingram, please, mándeme un poco de ese queso de cabra, urgente. Salitre tengo y pretérito perfecto no uso, pero el ingrato objeto de mis particulares desvelos ataca de nuevo. Así que deposito todas mis esperanzas en su queso.

      Y me voy a leer a Faulkner.

      Pero volveré porque este lugar es prodigioso.

    14. Lindamariposita
      Escrito el día 16 julio 2008 a las 1:27 pm | Permalink

      Ardo en impaciencia por que se decida usted a hablarnos largo y tendido de mi siempreadorado Gerry Durrell.

    15. Escrito el día 18 diciembre 2008 a las 9:56 am | Permalink

      Un bestiario moderno que recomiendo: “Bestiario de ciencia ficción”, Ultramar Ediciones, recopilado por Robert Silverberg. Incluye interesantes cuentos sobre bestias creadas en ambientes de ciencia ficción por autores de todas las épocas desde Sturgeon hasta Philip K Dick, el propio Silverberg o (creo recordar) el tristemente desaparecido a temprana edad, Cyril M. Kornbluth. Interesante cuanto menos.

      La portada, como todas las de Ultramar, es del imaginativo Antoni Garrés, y merece también ser reseñada:

      http://farm1.static.flickr.com/63/170596619_91093f891a.jpg

      ¡Salud!

    16. matria
      Escrito el día 14 enero 2010 a las 7:12 am | Permalink

      hola señores y señoras

    17. Ceferina Fernandez Hernandez
      Escrito el día 30 mayo 2010 a las 12:51 pm | Permalink

      Gustavo me ha parecido interesante encontrar en este artículo retazos de la historia de Basilisco. Me ha llamado tremendamente la atención el cuento de Durrell,El paquete parlante,que leeré proximamente lo encuentre en alguna libreria.Ahí aparece el alma de basilisco,y bueno,el alma de lo que tú eres.
      Los poemas de Pavese me recuerdan a…..el primer poema me parece impresionante porque un hombre anhela una mujer cuya voz brota en el espacio,,,y él la ama pese al odio ceñido contra ella. El segundo poema me recuerda a los pensadores franceses tanto poetas(surrealistas) como filósofos.Me ha impresionado el primero en particular porque me recuerda a dos personas que se quieren,y deben verse.(Ya sabes)

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