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    Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.

    Una nueva entrada para seguir probando las prestaciones del Nuevo y Perfeccionado Lector Constante. Y, por cierto, muchas gracias a todos por el feedback que están dejando ustedes en la sección de comentarios. Lo necesitamos para saber lo que va bien, lo que no va en absoluto y lo que podría mejorarse, así que no teman ser demasiado críticos con su blog amigo. Opinen como si no hubiera un mañana y, ya que están siendo tan generosos, séanlo un poquito más: avisen a otros Lectores Constantes del cambio, porque con la cosa ésa de sindicarse, me parece que algunos no saben que hay actividad por aquí. Gracias mil, ustedes son formidables.

    Y ahora, al tema: hoy les traigo un recordatorio de por qué el Lector Constante debería ser ecléctico a la hora de elegir sus lecturas. Seguro que ustedes también han conocido a alguien que dice, completamente en serio, cosas como “Yo no leo ciencia ficción”, o “Uy, a mí es que las de terror…” o incluso “¿No estamos ya un poquito mayores para leer cuentos de hadas?”. Craso error, Amigos. El Lector Constante sabe, o debería saber, que hay buenas historias en todas partes. Buenos personajes, buenas frases que recordar, buenas maneras de contar las cosas. Buena mandanga.

    El Lector Constante tiene perfecto derecho a elegir sus lecturas con el baremo de sus prejuicios. Yo lo hago: alguna vez he dicho, con la arrogancia y la tontería que me caracterizan, enormidades como “Yo no leo novela histórica, me toca los cojones”. Total, que le echo un vistazo minucioso a mi estantería, y seguro que ya lo han adivinado: resulta que tengo novela histórica. Mucha y hasta buena. Robert Graves es denso pero Yo, Claudio merece el esfuerzo, Colleen McCullough tiene libros incluso mejores que El pájaro espino, y observo que también caen bajo la definición de novela histórica cosas como Los tres mosqueteros, Lo que el viento se llevó o Guerra y paz, si queremos ponernos realmente clásicos. Así que no me queda otra que reconocer que sí, que leo novela histórica y que me gusta. Memorias de Adriano me gusta, El nombre de la rosa me parece muy bien y, coño, Los episodios nacionales… Buf.

    ¿Ven a dónde quiero llegar? Cargarse un género de un plumazo es una estupidez. Seguro que puede usted morir sin haber leído ni una policiaca, pero ¿no es una pena muy grande? Hay policiacas buenísimas, Chandler era un titán, Ellroy es una bestia. Lo mismo vale para la fantasía, género bien difícil de vender a los que no sucumbieron a él durante la infancia. Vete a decirle a un adulto hecho y derecho que se meta un tocho de dos mil páginas sobre la guerra entre elfos y dragones, a ver qué te contesta. Y no digamos ya nada de la ciencia ficción, ese reducto de marcianos con nariz de trompeta, naves que explotan en el espacio exterior y monstruos interestelares que pueden merendarse tu planeta.

    Sea usted algo más listo y más rápido que sus prejuicios, Amigo Lector. Busque a alguien con criterio, alguien que le conozca bien y confiésele su absoluto desconocimiento del género o su completo desinterés. Pídale algo accesible para ir empezando, o algo que tenga una contundente reputación de enganchar hasta a las piedras y déle la oportunidad que no le ha dado hasta ahora.

    Y para los que arrugan la nariz cuando oyen ciencia ficción, va un extracto del libro Oveja mansa, que escribió Connie Willis, traduce Rafael Marín Trechera, editó Ediciones B en la colección NOVA y reedita ahora en la colección Byblos. Les copio la sinopsis que hace del libro Miquel Barceló, para que se vayan haciendo una idea:

    La sinopsis argumental es sencilla, demasiado sencilla a primera vista: Sandra Foster estudia las modas, desde las muñecas Barbie al grunge, cómo empiezan y qué significan. Bennett O’Reilly es un especialista en teoría del caos que observa la conducta de un grupo de monos. Ambos trabajan para la corporación HiTek, pero no se conocen hasta que se produce un error en la entrega de un paquete. Es un momento de sincronía (o tal vez de casualidad caótica), que les sumerge en un sistema caótico propio con todo tipo de equívocos, una beca de investigación de un millón de dólares, café con leche, tatuajes, pelo corto y una serie de coincidencias que dejan a Bennett sin monos, sin dinero y casi sin trabajo.

    ¿Y esto por qué mola? Porque cada capítulo va encabezado por un objeto, un color, un complemento, un juego o cualquier otra cosa que haya estado, aunque sea brevemente, de moda en alguna parte. Hale, a leer.

    ***

    PELUCAS MONUMENTALES (1750-1760)

    Moda capilar de la corte de Luis XVI inspirada por Madame de Pompadour, que era aficionada a decorar su cabello de formas inusitadas. El pelo rodeaba un armazón relleno de algodón o paja y cementado con una pasta que se endurecía, y luego se cubría de polvos de talco y se decoraba con perlas y flores.

    La moda se salió rápidamente de madre. Los armazones llegaron a medir más de noventa centímetros, y los motivos se hicieron más elaborados y barrocos. Los peinados reproducían cascadas, cupidos, escenas de novelas. Batallas navales completas, con barcos y humo, se desarrollaban en lo alto de las cabezas de las mujeres, y una viuda, abrumada por el dolor tras la muerte de su esposo, hizo que le pusieran una lápida en el peinado.

    La moda pasó con la llegada de la Revolución francesa y la consiguiente escasez de cabezas donde poner pelucas.

    PIROGRABADO (1900-1905)

    Técnica artesanal que fue de moda para grabar a fuego dibujos sobre madera o cuero con un hierro candente. Flores, pájaros, caballos y caballeros con armadura se marcaban en alfileteros, bandejas, cajas de lápices, de guantes, de cartas, de pipas, y otros artículos igualmente inservibles. Pasó porque requería un grado de habilidad demasiado alto. Todos los caballos parecían vacas.

    CUBO DE RUBIK (1980-1981)

    Famoso juego de moda consistente en un cubo compuesto de cubos más pequeños de distintos colores que podía rotar para formar diferentes combinaciones. El objeto del juego (que más de cien millones de personas trataron de resolver) era girar los lados del cubo hasta que cada cara fuera de un solo color.

    El grado de habilidad que exigía era demasiado elevado (como atestiguan las docenas de libros de ayuda publicados), y cuando pasó de moda mucha gente ni siquiera lo había resuelto una sola vez.

    EL HIPNOTISMO DE COUÉ (1923)

    Moda psicológica iniciada por el doctor Emile Coué, un psicólogo francés y autor de Autodominio por medio de la autosugestión. El método de Coué de automejora consistía en anudar un trozo de cuerda y repetir una y otra vez: “Todos los días, mejoro en todos los sentidos más y más”. Pasó cuando quedó claro que nadie lo lograba.

    PELO PLANCHADO (1965-1968)

    Moda capilar inspirada por Joan Baez, Mary Travers y otras cantantes folk. El aspecto lánguido del pelo, largo y liso, de la moda hippie, era más difícil de conseguir que el desaliño masculino generalizado.

    En los salones de belleza aplicaban tratamientos de alisado, pero el método preferido entre las adolescentes era colocar la cabeza sobre la tabla de planchar y aplastar los rizos con la plancha. El planchado, que se hacía pocos centímetros cada vez, corría a cargo de una amiga (con la esperanza de que supiera lo que estaba haciendo), y las universitarias hacían cola en los colegios mayores a la espera de turno.

    PLUMAS DE AVESTRUZ (1890-1913)
    Moda de vestir eduardiana inspirada por Charles Darwin y el interés público por la historia natural. Las plumas se teñían de todos los colores y se ponían en el pelo, en los sombreros, abanicos, e incluso en los plumeros para el polvo. Modas similares incluían los sombreros de ala ancha y vestidos con largartos, arañas, sapos y ciempiés. Como resultado de la moda, los avestruces fueron cazados hasta la extinción en Egipto, norte de África y Oriente Medio. Resucitada en la década de 1960 con los minivestidos, las pelucas y las capas de plumas de avestruz teñidas de naranja neón y rosa fuerte.

    CARTAS EN CADENA (primavera de 1935)

    Moda para ganar dinero que consistía en enviar un centavo al último nombre de una lista, añadir el tuyo debajo, y enviar cinco copias de la carta a tus amigos, con la esperanza de que fueran tan crédulos como tú.


    Promovida por la avaricia y el desconocimiento de la estadística, la moda se inició en Denver, cuya oficina de correos se colapsó con la llegada de casi cien mil cartas diarias. Duró tres semanas y luego se pasó a Springfield, donde cadenas de un dólar y de cinco dólares circularon con frenesí durante dos semanas antes del inevitable colapso. Mutó para convertirse en el Círculo de Oro en 1978 -ahora las cartas se entregaban en mano- y en varios esquemas piramidales.

    BODAS DE LOS NIÑOS DE LAS FLORES (1968-1975)

    Rebelión popularizada por gente que no quería rebelarse totalmente contra la tradición y no casarse. En la ceremonia, celebrada en un prado o en lo alto de una colina, sonaba “Feelings”, tocada con un sitar, y los contrayentes leían votos escritos con una pequeña ayudita de Kahlil Gibran. Normalmente, la novia llevaba flores en el pelo e iba descalza. El novio llevaba el símbolo de la paz y patillas. Fue sustituida en los setenta por vivir juntos y la falta de compromiso.

    KEWPIES (1909-1915)

    Muñeca de moda inspirada en los poemas ilustrados del Ladies’ Home Journal. Las muñecas kewpies tenían aspecto de querubín de mejillas sonrosadas, con una barriguita muy redonda y un rizo rubio en la cabeza.

    Eran muy apreciadas tanto por niñas pequeñas como por mujeres adultas. Las kewpies aparecieron en forma de muñecas de papel, saleros, tarjetas, motivos para decorar pasteles de boda y premios de feria.

    BAILE OBSESIVO (1374)

    Moda religiosa del norte de Europa. La gente bailaba sin control durante horas. Formaban círculos en las calles y saltaban, chillaban y rodaban por el suelo, gritando a menudo que estaban poseídos por los demonios y suplicando a dichos demonios que dejaran de atormentarlos. Causada por histeria nerviosa y/o calzar zapatos puntiagudos

    GUIRNALDAS DE PELO (1870-1890)

    Productos de artesanía victoriana muy tétricos fabricados con el pelo de un ser amado (o de varios, preferiblemente de distintos colores). El pelo (obtenido de un modo u otro) era trenzado y tejido en forma de coronas y ramas, y colocado luego bajo una cúpula de cristal o enmarcado y colgado de la pared.

    La moda fue sustituida por el movimiento sufragista, el cróquet y Elinor Glyn. La moda de las coronas de pelo puede que fuera unos de los factores que favorecieron la moda del pelo corto de los años veinte.

    PROHIBICIÓN (1895- 16 de enero de 1920)

    Aversión por el alcohol promovida por la Unión de Mujeres Cristianas por la Templanza, los destrozos en los bares y los tristes efectos del alcoholismo. Se instaba a los niños en edad escolar a “firmar el juramento” y a las mujeres a prometer no besar labios que hubieran tocado el licor. El movimiento ganó ímpetu y apoyo político durante los primeros años del siglo XX, cuando los candidatos electorales brindaban con vasos de agua y varios estados se declararon contrarios a la bebida. El proceso culminó con el acta Volstead. La moda pasó en cuanto la Prohibición entró en vigor. Fue sustituida por los contrabandistas, las licorerías clandestinas, las petacas, el crimen organizado y la Revocación.

    JITTERBUG (1938-1945)

    Baile de moda durante la Segunda Guerra Mundial, que implicaba curiosos pasos y gestos atléticos.

    Bailando al son de las grandes orquestas de swing, los jitterbuggers pasaban a su pareja por encima del hombro, bajo las piernas, y la lanzaban al aire. Los soldados llevaron el baile a ultramar, dondequiera que los destinaran. Fue sustituido por el cha-cha-chá.

    CÍRCULOS DE CALIDAD (1980-1985)

    Moda del mundo de los negocios inspirada por el éxito de las prácticas corporativas japonesas. Un comité de empleados de todas las áreas de la compañía se reúne una vez al mes, normalmente después del trabajo, para compartir experiencias, intercambiar ideas y hacer sugerencias sobre cómo mejorar el funcionamiento de la empresa. Desapareció cuando quedó claro que ninguna de esas sugerencias era tomada en cuenta. Fue sustituida por los grupos de discusión.

    MAH-JONG (1922-1924)

    Juego norteamericano de moda inspirado en el antiguo juego chino de los tejos. Según lo jugaban los norteamericanos, era una especie de cruce entre el rummy y el dominó: se construían murallas y luego se derribaban, y se “capturaba la Luna desde el fondo del mar”. Había gritos entusiastas de “¡Pung!” y “¡Chow!”, y mucho castañeteo de piezas de marfil.

    Los jugadores se vestían con túnicas orientales (a veces, si no tenían claro el concepto de China, eran kimonos japoneses) y tomaban té. Aunque fue reemplazado por la locura de los crucigramas y el bridge, el mah-jong continuó siendo popular entre las matronas judías hasta los años sesenta.

    QIAO PAI (1977-1995)

    Juego chino de moda inspirado en el juego de cartas americano del bridge (una moda de los años treinta). Popularizado por Deng Xiaoping, que aprendió a jugar en Francia, el qiao pai atrajo rápidamente a más de un millón de aficionados, que jugaban principalmente en el trabajo. Al contrario que en el bridge americano, las apuestas son silenciosas, los jugadores no ordenan las manos y el juego es extremadamente formal. Sustituyó al ping-pong.

    MARATÓN DE BAILE (1923-1933)

    Popular prueba de resistencia que consistía en bailar tanto tiempo como fuese posible con el fin de ganar dinero. Los componentes de las parejas se daban pellizcos y patadas para permanecer despiertos, y cuando eso fallaba, se dormían por turnos sobre el hombro del compañero hasta llegar a aguantar ciento cincuenta días.

    Las maratones se convirtieron en un burdo deporte espectáculo; el público observaba a ver quién tenía alucinaciones provocadas por la privación del sueño, quién se desmayaba o, como el caso de Homer Moorhouse, se caía muerto, y la Sociedad Protectora de Animales de Nueva Jersey se quejó de que las maratones eran crueles con los animales (humanos). La moda se mantuvo durante los primeros años de la Depresión, simplemente porque la gente necesitaba dinero. La maratón salía a poco más de centavo por hora de beneficio. Si ganabas.

    MASCOTAS VIRTUALES (otoño 1994-primavera 1996)

    Juego de ordenador japonés de moda en el que aparecía una mascota programada. El cachorrito o el gatito crecía y jugaba, aprendía trucos (los perros, se sobreentiende, no los gatos) y se escapaba si no se le cuidaba bien. Su éxito se debió al amor de los japoneses por los animales y al problema del exceso de población que hace que tenerlos en casa sea imposible.

    TABLERO OUIJA (1917-1918)
    Juego psíquico con el que se pretende predecir el futuro. Los jugadores empujan por un tablero decorado con letras y números un vaso que deletrea las respuestas a sus preguntas.

    Originado o bien en Maryland, en la década de 1880, por C.W. Kennard o por William e Isaac Fiuld, o en Europa, en la de 1850; pero no se puso de moda hasta que América entró en la Primera Guerra Mundial. Reaparece cada vez que hay una guerra. Fue muy popular durante la Segunda Guerra Mundial, y el conflicto de Corea. Cuando más se vendió fue entre 1955 y 1977, durante la guerra de Vietnam.

    ANILLOS DE ESTADO DE ÁNIMO (1975)

    Joya de moda. Consistía en un anillo con una gran “piedra” que en realidad era un cristal líquido sensible a la temperatura. Los anillos de estado de ánimo supuestamente reflejaban el de quien los llevaba y daban a conocer sus pensamientos. Azul significaba tranquilidad; rojo significaba mal humor; negro, depresión. Como el anillo respondía a la temperatura, y al cabo de un tiempo, ni siquiera a eso, nadie que no tuviera fiebre conseguía el ideal tono púrpura “bendición”; pero todo el mundo acababa desesperado y deprimido cuando el anillo se volvía permanentemente negro. La moda fue sustituida por las piedras amuleto, que no respondían a nada.

    TATUAJES (1691)

    Moda de automutilación que se hizo por primera vez popular en la Europa del siglo XVII cuando los exploradores importaron la práctica de los Mares del Sur. La moda se convirtió en una locura típica de las clases pudientes en la época eduardiana. Jennie Jerome, la madre de Winston Churchill, llevaba una
    serpiente tatuada en la muñeca.

    Los tatuajes volvieron a ponerse de moda durante la Segunda Guerra Mundial, esta vez entre los soldados y, especialmente, los marineros, y de nuevo en los sesenta con el movimiento hippie, y otra vez a finales de los ochenta. Los tatuajes tienen la desventaja de ser una moda pasajera con resultados permanentes.

    LA VIEJA TIENDA DE CURIOSIDADES (1840-1841)

    Moda literaria suscitada por el folletín basado en una historia de Dickens sobre una niña pequeña y su apurado padre, que son expulsados de su tienda y obligados a vagabundear por Inglaterra. El interés por la obra fue tan grande que, en América, la gente abarrotaba los muelles a la espera del barco procedente de Inglaterra que traía el siguiente capítulo; incapaces de esperar a que el barco atracara, quienes aguardaban gritaban a los pasajeros de a bordo: “¿Murió la pequeña Nell?”. Lo hizo, y su muerte condenó a lectores de todas las edades, sexos y grados de dureza a agonías de pesar. Vaqueros y mineros del Oeste lloraron sin disimulo leyendo las últimas páginas, y un diputado irlandés tiró el libro por la ventanilla de un tren en marcha y estalló en lágrimas.

    HULA-HOOP (marzo 1958-junio 1959)

    El prototipo de todas las modas de mercado, cuyo fenomenal éxito no tiene parangón. El hula-hoop, originalmente un aro de madera para ejercicios gimnásticos utilizado en Australia, fue rediseñado en plástico brillante por Wham-O y vendido al precio de 1’98 dólares a niños y adultos por igual.

    Las monjas, Red Skelton, las geishas, Jane Russell y la reina de Jordania lo hacían girar sobre sus caderas, y la gente común se las dislocaba, se torcía el cuello, y sufría hernia discal por su culpa. Rusia y China lo prohibieron por “capitalista”, un equipo de exploradores belgas se llevó veinte al Polo Norte (¿para dárselo a los pingüinos?), y se vendieron más de cincuenta millones de unidades en todo el mundo. La moda pasó tan rápidamente como se extendió.

    MESMERISMO (1778-1784)

    Moda científica resultante de los por entonces recientes descubrimientos acerca del magnetismo, la especulación sobre sus posibilidades médicas y la codicia. La sociedad parisina acudía en masa al doctor Mesmer para someterse a tratamientos de “magnetismo animal” en los que se usaban bañeras de “agua magnetizada”, varillas de hierro y masajes de los ayudantes del doctor Mesmer que, en bata color lavanda, miraban profundamente a los ojos de los pacientes. Éstos gritaban, sollozaban, caían en trance profundo, y le pagaban al doctor cuando se marchaban. Con el magnetismo animal, es decir, el hipnotismo, se pretendía poder curarlo todo, desde los tumores a la tisis. Pasó de moda cuando una investigación científica dirigida por Benjamin Franklin demostró que no hacía nada de eso.

    AZUL ALICIA (1902-1904)

    Color de moda inspirado por la preciosa y vivaracha hija quinceañera del presidente Teddy Roosevelt, el cual dijo en una ocasión: “Puedo ser presidente de Estados Unidos, o puedo controlar a Alicia. No puedo hacer las dos cosas”. Alicia Roosevelt fue una de las primeras “estrellas”; cada movimiento suyo, cada comentario y atuendo eran copiados por un público ansioso.

    Cuando se diseñó un traje para que hiciera juego con sus ojos azul-grisáceos, los periodistas lo llamaron azul Alicia, y el color se hizo instantáneamente popular. La comedia musical Irene incluía una canción llamada “El vestido azul de Alicia”, las tiendas comercializaban telas, sombreros, y lazos de color azul-grisáceo, y cientos de niñas fueron bautizadas con el nombre de Alicia y vestidas, no de rosa, como era tradicional, sino de azul Alicia.

    SHORTS (1971)

    Prenda de moda que llevaban todas pero que sólo sentaba bien a las jóvenes y esbeltas. Sucesores de la minifalda de los sesenta, los shorts fueron una reacción a los intentos de los diseñadores por introducir la falda a media rodilla. Estaban confeccionados de satén o terciopelo, a menudo con tirantes, y se llevaban con botas altas de cuero. Las mujeres se los ponían para ir a la oficina, e incluso los permitieron en el concurso de Miss América.

    PASTEL DE ÁNGEL (1880-1890)

    Pastel de moda, llamado así por su blancura y ligereza, procedente de un restaurante de St. Louis, o de orillas del río Hudson, o de la India.

    El secreto del pastel era una docena de claras de huevo (u once, o quince) batidas a punto de nieve. Resultaba difícil de cocinar e inspiró todo un ritual: no había que engrasar la sartén, y nadie podía entrar en la cocina durante la cocción. Sustituido, por supuesto, por el pastel del diablo.

    ZAPATOS DE PUNTA RETORCIDA (1350-1480)

    Zapatos puntiagudos de cuero blando o tela. Originarios de Polonia (de ahí su nombre francés, poulaine; los ingleses los llamaron crackowes, por Cracovia), o más probablemente traídos de Oriente Medio por los cruzados, se convirtieron en la locura de todas las cortes europeas. Las punteras se fueron sofisticando -rellenas de musgo, con forma de garra de león o pico de águila-, y se hicieron progresivamente más largas, hasta el punto de que era imposible caminar o arrodillarse sin pisárselas, y había que unirlas con cadenitas de oro o de plata a las rodillas para sujetar los extremos.

    Aplicada a las armaduras, la moda de las polainas resultaba enormemente peligrosa: los caballeros austríacos de la batalla de Sempach, en 1386, se quedaron clavados al suelo por sus alargados zapatos de hierro y se vieron obligados a cortar las puntas con la espada para que no los pillaran “plantados”, como si dijéramos. Fueron desplazadas por el zapato de horma cuadrada, atado al tobillo y en forma de pico de pato, que no tardó en ensancharse hasta lo ridículo.

    CASAS DE CAFÉ (1450-1554)

    Moda de Oriente Medio que se originó en Aden y luego se extendió a La Meca y por toda Persia y Turquía. Los hombres se sentaban sobre esterillas con las piernas cruzadas y tomaban tacitas de café denso, negro y amargo mientras escuchaban a poetas. Las casas de café acabaron siendo más populares que las mezquitas y las autoridades religiosas las prohibieron; sostenían que eran frecuentadas por gente “de baja estofa y muy poca industria”. Alcanzó Londres (1652), París (1669), Boston (1675), Seattle (1985).

    MINIGOLF (1927-1931)

    Entretenimiento de moda consistente en pequeños campos de golf con dieciocho hoyos muy cortos complicados con molinos, castillos y diminutas trampas de arena.

    Su popularidad resultaba fácilmente explicable. Era un sitio barato para una cita durante la Depresión, su umbral de destreza era bajo y ofrecía múltiples niveles de logro; además, te permitía fingir durante un par de horas que formabas parte de la refinada élite del club de campo. Más de cuarenta mil instalaciones surgieron por todo el país y, en el momento culminante, su popularidad era tal que supuso incluso una amenaza para el cine, y los estudios prohibieron a sus actores que los vieran jugando al minigolf. Finalizó por saturación.

    GORRAS DE MAPACHE (mayo 1955-diciembre 1955)

    Moda infantil inspirada en la serie de televisión de Walt Disney Davy Crockett, sobre el héroe de Kentucky que combatió en El Álamo y despellejó un oso a la edad de tres años. Formaba parte de otra moda más amplia que incluía juegos de arcos y flechas, cuchillos y rifles de juguete, camisas con flecos, cuernos de pólvora, recipientes para el almuerzo, puzzles, libros de colorear, pijamas, calzoncillos y diecisiete versiones grabadas de La balada de Davy Crockett, que todos los niños estadounidenses se sabían entera. A consecuencia de la moda, empezaron a escasear las gorras de mapache, y se recurrió al material de un artículo de moda anterior, el abrigo de mapache de los años veinte, para fabricar más. Algunos niños incluso se cortaron el pelo en forma de gorra. La moda pasó justo antes de la Navidad de 1955 y dejó a los mayoristas con cientos de gorras en los almacenes.

    EL DOCTOR SPOCK (1945-1965)

    Moda pediátrica basada en el libro del pediatra del mismo nombre, Baby and Child Care, así como en el creciente interés por la psicología y la fragmentación de la familia.

    Spock abogaba en su obra por una política más permisiva que la recomendada en los tratados pediátricos publicados con anterioridad; aconsejaba además flexibilidad de horarios para las comidas y atención al desarrollo infantil (consejo que muchos padres interpretaron, equivocadamente, como dejar que el niño hiciera lo que se le antojara). La moda pasó cuando la primera generación de niños educados según proponía el doctor Spock se convirtieron en adolescentes, se dejaron crecer el pelo hasta los hombros, y empezaron a hacer volar edificios de la administración.

    ***

    Ha sido divertido, ¿verdad? Interesante, por lo menos. Ah, cuánta cosita buena hay escondida hasta en el más estúpido y peor escrito de los libros. Y mi trabajo será siempre buscarla y siempre traérsela. El suyo, disfrutarla. Créditos y nos vamos.

    CRÉDITOS

    *Todas las imágenes utilizadas son de dominio público salvo dos. La que ilustra el pastel de ángel pertenece a la señorita Jennifer, que permite su uso citando la fuente. Citada queda: http://flickr.com/photos/23126594@N00.

    La imagen que ilustra las guirnaldas de pelo victorianas está tomada de la página Things Go By, de su enlace Mourning Art. Este de aquí:

    http://thingsgoneby.com/category/mourning-art/.

    La imagen se usa sin ánimo de lucro y con la esperanza de que ustedes se animen y adquieran alguna bonita pieza de esta fúnebre e insólita joyería.

    *El título de este post pertenece al prólogo del libro citado. Miquel Barceló, en dicho prólogo, lamenta no haberse atrevido a usar los títulos alternativos que propuso el traductor: El efecto rebaño, que suena muy bien, o Genteovejuna, que a mí me suena perfecto. Vaya el robo del título, pues, en honor del señor Rafael Marín y su pericia traductora.

    Y cerramos por hoy, que me espera la silla del dentista. Ay. Ouch. Gñrfghs.

    Tengan cuidado ahí fuera, donde vamos como oveja al matadero.

    18 Comments

    1. davgard
      Escrito el día 17 diciembre 2008 a las 1:39 pm | Permalink

      Las novelas verdaderamente grandes nunca son consideradas de género. ¿O acaso el triunfo de esta horrible pesadilla realista-psicológico-doméstica-ombliguista-middleclass que se ha erigido triunfante en el transcurso del siglo XX, no es asimismo un género, de planteamientos y recursos archiconocidos y archipredecibles? Memorias de Adriano no es una novela histórica, es una gran novela, y punto: como Salambó, como Nuestra Señora de París, y del mismo modo que La Dama de Blanco o Crimen y Castigo no son novelas policíacas, ni Frankenstein o Otra vuelta de Tuerca son novelas de Terror, ni 1984 o Solaris son novelas de ciencia ficción…a una novela se la considera de género cuando se pueden reducir sus líneas maestras a tres o cuatro parámetros bien definidos que nunca se trascienden, y, además, no posee la fuerza literaria suficiente para ser grande de verdad.

      En realidad, no hay tantas novelas imprescindibles: Me parece que Josep Pla decía, medio en broma, medio en serio, que “En el fondo, las novelas son para adolescentes”. Quizá sea algo exagerado, pero, cada año que pasa, estoy más de acuerdo con él.

    2. Escrito el día 18 diciembre 2008 a las 4:25 am | Permalink

      Jojo, ¿y desde cuándo data la primera moda? Quizá en las cavernas, decorando tu “habitación” con un buen bisonte, el equivalente al póster actual.

    3. Escrito el día 18 diciembre 2008 a las 4:31 am | Permalink

      Está claro que no hay géneros malos sino autores más o menos inspirados. Una buena obra puede salirse de sus límites, como los cuentos de Bradbury, que son más que ciencia ficción, y por ello gustar a los que abominan del género.

      Pero también creo que puede hacerse una proverbial buena obra dentro de un género usando sus fórmulas y que llegue a gustar a un posible renegado. ¿Quién puede hacer mejor punk que los Ramones? ¿Quién les pediría otra cosa?
      El Señor de los Anillos, La muerte de Arturo o Drácula, ¿no son geniales ejemplos de obras fieles a un género?

      En todo caso yo no diría que El nombre de la rosa sea novela histórica… Ahi sí que veo múltiples estilos, lecturas y temas.

      De las modas que comentas, yo caí en el Mah Jong al regalarle uno a una novia que tuve. Nunca jugamos, no tanto por la dificultad de las reglas como por el hecho de que requería 4 jugadores y pocas personas se prestaban a participar en tal invento.

    4. Vivaldo Moore
      Escrito el día 18 diciembre 2008 a las 9:29 am | Permalink

      Respecto de si géneros sí o géneros no, empecemos citando a Tzvetan Todorov. «Podemos, pues, decir que todo estudio de la literatura habrá de particiár, quiérase o no, de este doble movimiento: de la obra hacia la literatura (o el género) y de la literatura (del género) hacia la obra; es perfectamente legítimo conceder provisionalmente un lugar de privilegio a una u otra dirección, a la diferencia o a la semejanza. Pero hay más. Pertnece a la naturaleza misma del lenguaje moverse en la abstracción y en lo “genérico”. Lo individual no puee existir en el lenguaje, y nuestra formulación de la especificidad de un texto se convierta automáticamente en la descripción de un género, cuya única paricularidad consiste en que la obra en cuestión sería su primero y único ejemplo. Por el hecho mismo de estar hecha por medio de palabra, toda descripción deun texto es una descripción de género.» Y más adelante agrega: «…no reconocer la existencia de géneros equivale a pretender que la obra literaria no mantiene relación con las obras ya existentes».

      En cuanto a la calidad literaria de ciertos géneros, vale la pena recordar la fórmula de gran Theodore Sturgeon (cito más o menos, de memoria): «Es probable que el noventa por ciento de la ciencia-ficción sea una mierda, pero ¿acaso el noventa por ciento de todo no lo es?».

      En cuanto a las modas, Doña Sara, sería bueno ver cómo estas fueron encontrando su lugar en la literatura: los maratones de baile en “Acaso no matan a los caballos”, de Horace Mac Coy; el mah-jong en “El Club de la Buena Estrella”, de Amy Tan, etcétera.

      Un gusto, como siempre, leerla. Y perdón por la lata.

    5. Escrito el día 19 diciembre 2008 a las 12:56 am | Permalink

      No puedo estar más de acuerdo contigo. En cualquier género literario puedes encontrar una obra que te guste, sin excepción ninguna, ¿que a veces es muy dificil encontrarla? seguro, pero también seguro que esa obra existe.
      Por otro lado felicitarte por este pedazo de blog, un amigo acaba de recomendármelo y me he leído del tirón una docena de artículos tuyos. Simplemente geniales, apuntame en tu lista de incondicionales.
      Un saludo

      Charli

    6. Tarquinia
      Escrito el día 19 diciembre 2008 a las 1:12 am | Permalink

      Estoy absolutamente de acuerdo con este post. Los prejuicios hacia géneros nos impiden, a veces, descubrir obras apasionantes.
      “Oveja mansa” es una maravilla y la traducción de Rafa Marín (maestro!) recoje toda la ironía y la “retranca” de Connie Willis. Una novela que se puede leer como un retrato sociológico, como una obra de SF, como un relato humorístico… pero que la leas como la leas es una gozada.

      Sólo hace falta reparar en la entradilla de las casas de café… el final es demoledor :-)

    7. Escrito el día 19 diciembre 2008 a las 3:55 am | Permalink

      Nunca deja usted de sorprenderme.
      Y, viendo algunas de esas modas, veo que la humandiad en su conjunto tampoco terminará nunca de sorprenderme.

      Por demás, estoy de acuerdo conque los grandes libros surgen en cualquier parte… qué más da que haya dragones, naves espaciales, conspiraciones templarias o asesinos en serie, lo importante es la historia y la manera de contarla.

      Un saludo,
      Sibila.

    8. gaspar
      Escrito el día 21 diciembre 2008 a las 11:53 am | Permalink

      Bien por la nueva web, Primor, aunque Estando de acuerdo en lo básico,

    9. Mónica
      Escrito el día 23 diciembre 2008 a las 12:27 am | Permalink

      He leído hoy tu post de enero de 2008. ¿Conoces a Miguel Mingotes?

      (Mónica, de acett)

    10. Lector Constante
      Escrito el día 23 diciembre 2008 a las 6:13 am | Permalink

      Respuestas traigo:

      *davgard: todo lo que usted dice me parece muy bien, pero la discusión sobre géneros me cansa desde primero de carrera. Yo prefiero enfocarlo como una etiqueta cómoda para saber de qué hablamos. La usamos para entendernos, la descartamos cuando ya no es necesaria. Y, en cualquier caso, las grandes novelas pertenecen al género, les guste o no. Y eso de que Frankenstein no es de terror…

      *señor Rata: gracias por venir a comentar. En cuanto a la primera moda, seguramente fue desarrollar patitas y salir del caldo primigenio, como quien se apunta a un fiestorro desmesurado.

      *maese: gracias por venir a comentar. Y por discutir con el señor davgard y el señor Vivaldo Moore el asunto de los géneros, que ya digo que a mí me aburre sobremanera.

      *Vivaldo Moore: gracias por venir a comentar. Y por sumarse a la discusión de géneros, citando nada menos que a Todorov. Es buena idea lo que dice usted de la repercusión de la moda en la literatura. Precisamente, las imágenes del maratón de baile están tomadas de una referencia a la película Danzad, danzad, malditos, que se basó en la novela de McCoy.

      *elcharli: muchas gracias por venir a comentar y a elogiar. Siempre es bueno ver caras nuevas. Póngase cómodo, tiene usted entradas antiguas para aburrir.

      *Tarquinia: precisamente ahora acaba de salir un recopilatorio de cuentos de Willis, que promete bastante. Yo sólo leí Oveja mansa, Remake y El día del juicio final (las que había en la biblioteca), pero tengo intención de leer Por no mencionar al perro, solamente porque el título me gusta.

      *Sibila: gracias por venir, por comentar y por leer sin pararse a mirar el género. Así se curten los Lectores Constantes, coño. En todas las trincheras.

      *gaspar: ¿se ha muerto usted sin poder acabar el comentario? Glups.

      *Mónica: Pues no, no lo conozco personalmente, pero cuando yo vivía en Gijón éramos vecinos, así que le veía a menudo por la calle. Y leo su sección de vez en cuando. Gran tipo, me parece.

      Tengan cuidado ahí fuera, donde hacia Belén va una burra.

    11. Mónica
      Escrito el día 23 diciembre 2008 a las 7:30 am | Permalink

      Lástima. Hablabas de cosas muy personales para mí.

    12. Escrito el día 20 junio 2014 a las 5:23 am | Permalink

      Quality content is the important to be a focus for the visitors
      to go to see the web page, that’s what this web site is providing.

    13. Escrito el día 7 diciembre 2014 a las 9:54 am | Permalink

      Pretty! This has been a really wonderful article.

      Thank you for providing this information.

    14. Escrito el día 25 mayo 2015 a las 12:55 am | Permalink

      Tu forma de explicar cada cosa en cada parrafo es bastante amena y facil de entender, sigue escribiendo así!

    15. Escrito el día 27 junio 2015 a las 9:24 pm | Permalink

      El sector de la escritura espera mas entusiastas escritores
      como usted que no tengan miedo de decir lo que piensan o creen, en todo
      momento escucha a tu corazon.

    16. Escrito el día 5 julio 2015 a las 5:57 am | Permalink

      ¿Su sitio web posee una pagina de contacto? tengo un problema ubicandola, me complaceria
      enviarle un email ya que tengo muy buenas ideas para su blog, igualmente un sitio ingenioso, continuare
      visitandolo sin duda!.

    17. Escrito el día 28 septiembre 2015 a las 3:59 pm | Permalink

      Hola, acabo de encontrar tu blog via google y veo que es realmente informativo,
      le estoy agradecido, muchas personas sin duda se serviran de su escritura.

    18. Escrito el día 22 diciembre 2015 a las 4:07 pm | Permalink

      Hola, solo queria darle una advertencia rapida, las palabras de su post parecen salirse de la pantalla ,
      no se si se trata de un problema de formato o compatibilidad del navegador, gran estilo y diseno, espero que pueda resolver pronto el problema.

    One Trackback

    1. Escrito por TamTam » ¿Qué pasó con los tamagotchis? el día 6 enero 2010 a las 7:39 am

      [...] los tamagotchis? ¿Dónde fueron a parar los millones de aros que se hacían girar con la cintura? Este artículo comenta brevemente veinticinco modas que aparecieron repentinamente, causaron furor durante unos [...]

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