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  • El fantasma de las navidades pasadas

    Buenos días, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.

    Les cuento. Cuando el Lector Constante dejó de ser un lugar azaroso y cambiante y pasó a ubicarse aquí, en este dominio personalizado, diseñado y regalado por la señorita Kit Moresby, hice un denodado esfuerzo por recuperar las entradas de los lugares que me disponía a abandonar. El resultado fue la categoría llamada Cualquier tiempo pasado fue anterior, y la acumulación de entradas en esa columna de la izquierda que exhibe fechas desde el año 2002, más o menos.

    Pero ay, Amigos, qué gran cantidad de despiste puso Yaveh en mi paquetito de bendiciones. Resulta que hay una interesante cantidad de viejas entradas que, por razones que desconozco, se quedaron en el cielo de los datos y no llegaron a ser colocadas aquí, en su nuevo hogar. Es por ello que hoy, en esta soleada y ociosa mañana, me dispongo a recuperar una de ellas para ustedes. Lo lógico sería archivarla sin más como una entrada antigua, dándole la fecha en que fue escrita y a correr. Pero al releerla me apeteció traerla aquí, como si fuera nueva y reluciente, para deleite de los Amigos Lectores que no la conocían. Espero que los veteranos me disculpen la pequeña vanidad de exhibir de nuevo algo que ya tiene polvo secular. Y si a nadie le parece mal, iré recuperando otras viejas entradas de vez en cuando. Hoy, con todos ustedes, la encuadernación antropodérmica. Ahí vamos:

    ***

    ERES PIEL Y HUESOS

    Buenas tardes, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes.

    Qué día tan hermoso, cuánto sol, qué primavera. ¿No apetece salir a respirar aire fresco, a ver las flores, a oír el trino de los pájaros? No, ¿verdad? Hagan algo mejor, quédense en casa y mírense el ombligo. O, mejor dicho, mírense la piel y piensen en lo que esconde, en la carne que vive y respira, en los hermosos huesos.

    Y, ya de paso, échenle un vistazo a esto:

    Este hermoso ejemplar, Amigos Lectores, tiene más de trescientos años y es una muestra de lo que los angloparlantes llaman anthropodermic bibliopegy y nosotros podemos llamar encuadernación antropodérmica. Usted, el del fondo, ¿qué queremos decir con eso? Bravo. Diez puntos para Hufflepuff. Efectivamente, este libro tan bello fue encuadernado en piel humana.

    La policía británica lo encontró el 10 de abril de este mismo año, tirado en una calle de Leeds, Inglaterra, seguramente abandonado por un ladrón después de un robo. Según sus informes, es un tratado en francés (sobre qué, no lo especifican), que data de alrededor de 1.700 y que está en bastante buen estado. Ahora están buscando no sólo al ladrón sino también al propietario, hasta la fecha sin demasiado éxito.

    Mientras ellos toman su té y hacen sus pesquisas, nosotros vamos a darnos una vuelta por la historia de la encuadernación antropodérmica. Acompáñenme al depósito, Amigos y Desconocidos Lectores Constantes, silbando como al descuido el Me voy a hacer un rosario con tus dientes de marfil, para dar ambientillo.

    I’VE GOT YOU UNDER MY SKIN
    y otras variedades de artesanía del cuerpo humano.

    Los Amigos Lectores con cierto gusto por lo macabro y lo bizarro, que son bastantes, habrán oído hablar ya de las míticas y coquetas pantallas de lámpara que se curraban los nazis con la piel de los prisioneros, imagino. Muchos de ustedes, degustadores crónicos de carne y de sangre, también saben quién fue Ed Gein y qué curioso concepto tenía del interiorismo. Los que viven en un limbo de inocencia mediática, no tienen más que darse un paseo por la red y buscar referencias. El resto, dejen de rascarse y presten atención:

    DE HUMANI CORPORIS FABRICA

    En 1543, el cirujano belga Andreas Vesalius (nombre latinizado de Andries van Wesel) escribió el primer atlas completo de anatomía humana que conoce la historia: De humani corporis fabrica, es decir, Sobre la estructura del cuerpo humano. Siete volúmenes, unas seiscientas páginas con más de trescientas ilustraciones (realizadas por su amigo Jan Stephen van Calcar, compatriota suyo y pintor, discípulo de Tiziano), que publicó a los 27 años y dedicó a Carlos V.

    Los Lectores Constantes interesados en echarle un vistazo pueden hacerlo en

    http://vesalius.northwestern.edu/index.html

    con toda la calma del mundo, porque vale la pena. Tiene imágenes tan bellas como ésta:

    o ésta:

    No me negarán, Amigos Lectores, que el libro merece ser encuadernado en la más fina de las pieles. Algo así debió de pensar Vesalio, que consideraba que el único método válido de estudio era la observación directa y que tuvo ocasión de diseccionar muchísimos cadáveres a lo largo de su vida. Lo más seguro es que la piel de alguno de esos cuerpos sirviese para encuadernar la edición de 1568 que se encuentra en la Brown’s John Hay Library. Si no me creen, pulsen el enlace siguiente y ponga en la búsqueda de autor Andreas Vesalius:

    http://dl.lib.brown.edu/libweb/

    Author Vesalius, Andreas, 1514-1564
    Title Andreae Vesalii Brvxellensis … De hvmani corporis fabrica libri septem. Cum indice rerum & uerborum memorabilium locupletissimo Published Venetiis, Apud F. Franciscium Senensem, & I. Criegher Germanum, 1568
    Descript’n 6 p. L., 510, [45] p. illus. (incl. diagrs.) 33 cm
    Note Fourth edition; cf. Cushing. Bio-bibliography of Andreas Vesalius. 2d ed., no. VI. A.-4 Wood-engravings by Johannes Criegher Hay Hist. Sci. copy: Bound in human skin on boards, gold-tooled, with raised bands.

    Esta misma biblioteca posee además dos ediciones del siglo XIX de La Danza de la Muerte, de Hans Holbein, encuadernadas también con piel humana.

    Cuya ficha, Amigos, no deja dudas respecto al material que se usó para encuadernarla:

    Title The dance of death; : from the original designs of Hans Holbein. : Illustrated with thirty-three plates, / engraved by W. Hollar. With descriptions in English and French..
    Published London: : Printed for J. Coxhead, Holywell-Street, Strand., 1816..
    Descript’n [2], 70 p., [33] leaves of plates : ill., (engravings), ports. ; 23 cm.
    Note Hay Star copy: Lacks leaf F1 (p. [65]-[66]). Bound in human skin by Zaehnsdorf; spine lettered up “Holbein’s Dance of Death”, at foot “1816″.

    Esta última nota, que he resumido para no aburrirles demasiado, incluye también un breve pero detallado informe de Zaehnsdorf, librero y encuadernador de fama, acerca del libro y su textura. Los Lectores interesados en el asunto no tienen más que usar el buscador del catálogo de la biblioteca para encontrarlo.
    De la Danza de la Muerte, de su origen, práctica y representación artística quiero hablarles con más tiempo en otra ocasión. Que alguien me lo recuerde, por favor.

    Mientras tanto, continuamos con

    THE HIGHWAYMAN: NARRATIVE OF THE LIFE OF JAMES ALLEN, ALIAS GEORGE WALTON

    Su título completo es, en realidad, Narrative of the life of James Allen, alias George Walton, alias Jonas Pierce, alias James H. York, alias Burley Grove, the highwayman. Being his death-bed confession, to the warden of the Massachusetts state prison, y se encuentra actualmente en el Ateneo de Boston, cuya página web animo a visitar a los más ociosos de entre ustedes, para encontrar la historia completa en el siguiente enlace:

    http://www.bostonathenaeum.org/highwayman.html

    Allí podrán leer la insólita historia de este libro, parte de la cual traduzco ahora (como buenamente puedo, que mi inglés es de andar por casa), para regocijo de los Lectores Constantes:

    La inscripción en latín de la cubierta, Hic Liber Waltonis Cute Compactus Est, permite dos traducciones: ¿significa sencillamente que el libro de Walton fue encuadernado en piel, o en la piel de Walton? El mismo nombre de George Walton era un alias de James Allen. También lo eran los nombres de Jonas Pierce, James H. York y Burley Grove. Afortunadamente, sólo uno de ellos fue latinizado para la etiqueta.

    La interpretación generalmente aceptada ha sido que se empleó la propia piel del bandolero. Esta creencia ha sido recientemente confirmada de una curiosa manera. Un visitante del Ateneo, meses atrás, se presentó como el hijo y tocayo de un tal George Arnold, que realizó trabajos de catalogación en esta Biblioteca hace noventa años. El abuelo del visitante, Peter Low, había llegado a Boston desde Londres, donde su padre y abuelo se dedicaban al negocio de los libros. Él se dedicaba a la encuadernación, para Old Corner Book Store y otros clientes.

    Este nieto afirmó que la piel usada para encuadernar el libro de Walton llegó el mismo dia de su muerte del Hospital General de Massachusetts. Walton era un mulato jamaicano, y la piel, tomada de su espalda, había sido tratada para parecer piel de ciervo gris. Peter Low no se percató, al principio, de la naturaleza exacta del material que tenía en sus manos. Sin embargo, al finalizar su jornada, estaba profundamente alterado, y las pesadillas le asaltaron a la noche siguiente.

    ***

    Extracto de una carta de John A. Fenno, presidente de la Compañía Ferroviaria de Boston, Revere Beach y Lynn:

    “Nuestro abuelo, John Fenno, fue atacado por un bandido llamado Walton. Mi padre me contó que él y su compañero Payson viajaban de vuelta a casa esa mañana cuando, cerca de Powderhorn Hill, en Chelsea, Walton les detuvo y les exigió su dinero. Payson saltó del carromato y echó a correr. Nuestro abuelo se abalanzó sobre el asaltante y recibió un disparo. Regresó al carromato, descubriendo que no estaba herido de gravedad, y volvió a Boston. Su hija diría más tarde que un botón del abrigo le salvó la vida: la bala se desvió y tocó la carne pero no el hueso”.

    Walton fue capturado y sentenciado a una larga condena en la Prisión Estatal. Murió allí. Antes de morir, mandó llamar a Fenno y le dijo que deseaba estrechar la mano de un hombre valiente. Aunque Walton había sido ladrón durante muchos años, ningún hombre se le había enfrentado antes. Fue atendido por el doctor Bigelow, de Boston, y solicitó de él que se publicase el libro que había escrito sobre su vida, y que dos copias de él fuesen encuadernadas con su propia piel. Así se hizo. Uno de los ejemplares fue entregado al doctor Bigelow, y el otro a John Fenno. Su hija, Mrs. M. H. Chapin lo donó a la biblioteca del Ateneo de Boston, porque sus propios hijos solían asustar a otros niños del vecindario enseñándoles el macabro libro del abuelito. En la versión que ella da de los hechos, John Fenno capturó a Walton y lo llevó a Boston consigo.

    ***

    Qué bella, ejemplar y edificante historia, ¿verdad? Y es que el crimen no compensa, Amigos. Dicho lo cual, me voy a mis quehaceres, que hoy son muchos y engorrosos, no sin antes dejarles un breve listado de otros libros que también fueron encuadernados con lo que viene siendo el cutis. Hagan sus búsquedas, vale la pena.

    OTRAS MARAVILLAS DE LA ENCUADERNACIÓN ANTROPODÉRMICA

    *El diccionario de Samuel Johnson fue encuadernado con la piel del criminal James Johnson, después de que éste fuera ahorcado en Norwich, en 1818.

    *La colección de libros raros de la biblioteca Langdell Law, en la Universidad de Harvard posee un antiguo tratado español de leyes, escrito en 1605: el Practicarum quaestionum circa leges regias Hispaniae. La biblioteca lo adquirió por 42 dólares a un vendedor de libros antiguos, de Nueva Orleans. No fue noticia hasta 1990, cuando el conservador David Ferris estaba examinando el catálogo de la biblioteca y encontró una anotación en la última página de los libros que rezaba así.

    La encuadernación de este libro es todo lo que queda de mi querido amigo Jonas Wright, que fue despellejado vivo por los Wavuma el cuarto día de agosto de 1632. El rey Btesa me dio el libro, una de las escasas posesiones del pobre Jonas, junto una parte abundante de su piel para encuadernarlo. Descanse en paz.

    [Se cree que los Wavuma eran una tribu africana de la región que actualmente conocemos como Zimbabwe.]

    *El Museo de Bury St Edmunds, en Suffolk, Inglaterra, posee uno de los ejemplos más conocidos de encuadernación antropodérmica. El sumario del juicio contra William Corder por el asesinato de la joven Maria Martin en 1827, fue encuadernado con la piel del asesino. Y miren qué tocho:

    Pueden leer la historia completa del crimen y el juicio en:

    http://www.exclassics.com/newgate/ng597.htm

    *La Brighton & Hove City Libraries considera que el libro más infame que posee en su colección es el Trinum Magicum, manual de magia impreso en 1573, encuadernado en piel humana.

    *La Biblioteca Pública de Cleveland guarda un Corán encuadernado en la piel de su anterior propietario, el jefe de una tribu árabe, que era profundamente devoto y dejó dispuesto que, a su muerte, así se hiciera.

    *Corren numerosas versiones de esta historia: una condesa, que padecía tuberculosis, acudió a visitar al astrónomo francés Camille Flammarion, de quien estaba enamorada, y le ofreció parte de su piel para que encuadernase su obra Terres du Ciel. En una de las versiones, ella le invita a su castillo y le dice que debe aceptar un regalo cuando ella haya muerto, a lo que él accede sin saber de qué se trata. En otra versión de la historia, la condesa decide entregarle su piel para que nunca la olvide, después de que Flammarion hubiera alabado sus hermosos hombros. Y en una última variante, ella lleva la imagen de él tatuada en el trozo de piel que quiere regalarle. De cualquier forma, la inscripción en el libro indica que él sólo supo que la donante de la piel era una mujer. Sin conocer más detalles del asunto, el libro fue encuadernado con la piel y depositado en el observatorio de Juvisy.

    *La traducción de las Geórgicas de Virgilio que hizo Jacques Delille fue encuadernada con su propia piel. Alguien la robó subrepticiamente de su cadáver, mientras estaba en la capilla ardiente.

    *Si alguna vez aparece en alguna parte, todos los Lectores Constantes saben que este libro

    estará encuadernado en piel humana. Faltaría más.

    Ahora sí que hemos terminado, porque me estoy quedando sin café y sin tabaco. Voy a aprovisionarme de ambas cosas. Ustedes vayan a la biblioteca y pasen la mano por los lomos y las cubiertas de los libros. Porque nunca, nunca se sabe.

    Y, naturalmente, tengan cuidado ahí fuera, donde venderemos muy caro nuestro pellejo.

    ***

    Con esto termina la vieja entrada, Amigos Lectores. Espero que la hayan disfrutado. Como tengo tiempo libre a espuertas, procuraré traerles alguna cosilla más durante estos días, ya sea antigua, ya reciente. Qué bueno es el ocio, el tocarse los pies, el no hacer ni el huevo. Y cuánta cosa buena hay por ahí para leer.

    Tengan cuidado ahí fuera, porque los peces en el río beben y vuelven a beber.

    5 Comments

    1. Escrito el día 26 diciembre 2008 a las 8:43 am | Permalink

      Aqui en los Frios Exteriores guardan en un museo un libro encuadernado con la piel de un ajusticiado por diversos e ignominiosos crimenes. Una historia muy curiosa.
      Un saludo.

    2. Escrito el día 27 diciembre 2008 a las 2:08 am | Permalink

      Estupendo, querida, pero que conste que me ha recordado ampliamente a “Hoy he cambiado de bolso”. :D

    3. Escrito el día 4 enero 2009 a las 5:03 am | Permalink

      Qué bonita entrada para leer al volver de vacaciones… será que yo soy muy morbosa, pero me encanta.
      Y yo que pensaba que Lovecraft había fantaseado al encuadernar su Necronomicón… Por cierto, ¿y de libros escritos con sangre, se sabe algo? Igual se borraban demasiado pronto. :P

    4. Poluta
      Escrito el día 10 enero 2009 a las 2:02 am | Permalink

      Hola Sara. Yo soy una enamorada de este tipo de encuadernaciones. Para recordarte quién soy, decirte que escribía teatro y tenía una asociación de estudiantes encima de la kafeta (qué mejor lugar puede haber). Acabo de publicar un libro que me haría mucha ilusión mandarte. Tienes mi foto en http://www.krkediciones.com, es el primero que sale ahora mismo según entras en la página. Me imagino que no escribes en tu blog por estar muy ocupada, pero si pasas por aquí y lees esto, por favor, mándame un email (lo tienes en mi blog).
      Un beso y que me alegro mucho de que te vayan bien las cosas por Madrid:
      Eva

    5. Lector Constante
      Escrito el día 13 enero 2009 a las 3:31 pm | Permalink

      Dr Zito: ¿se puede consultar esa historia en alguna parte? ¿Tiene algún enlace para echar un vistazo? Gracias mil.

      Lala: qué lengua tenemos, coño. Sí, es una entrada antigua, pero es que tengo tantas cosas por ahí desperdigadas que ya no sé qué hacer con ellas. Alguna otra caerá, me temo.

      Sibila: pues yo no sé gran cosa, pero es un apunte interesante. Si encuentro algo que merezca la pena traer, lo traeré. Aunque no sé yo, porque si las ratas y otros bichos ya van como locos al papel, imagínese si lo encuentran sazonado con sangre…

      Poluta: perfecto, ahora sí que te ubico. Aunque la foto de krk no es muy clara, los datos sí que lo son. Gracias por venir y comentar, voy a buscar esa dirección de mail.

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